30 de septiembre de 2010

MADDY Y EL CUADERNO DE HECHIZOS

Foto: Marijo Grass



Hace dos semanas que empezó el cole, y ya nos han castigado; sólo por escribir papelitos, porque a Maddy y a mí nos han puesto separadas, y ella está en primera fila y yo al final, en la ventana, que es muy guay; pero tener a Fonsi al lado NO, porque es un pesao y un copión. La señorita nueva se llama Anna; le encanta mandar y reñir. Este año no quiere a nadie hablando en su clase cuando explica las cosas porque parecemos gallinitas en un corral; ni pasar notitas, que así no se puede trabajar; y tampoco quiere oír EXCUSAS. Entonces ha tenido que explicar qué era eso, porque lo ha preguntado y nadie ha levantado la mano.

A esta señorita no le gusta que nos chivemos si te empujan en el patio o te quitan el lápiz; dice que tenemos que aprender a resolver nuestros asuntos; y si se te olvida hacer los deberes no vale decir que tu hermano se puso malo y tu mamá te mandó a la cama antes, ni que otra niña te quitó la ficha para gastar una broma ni nada. Eso me pasó con Liliana: lo hizo para fastidiar, porque me vio jugando en la fila con Diego, que es el chico más guapo de la clase, y Fonsi el más feo. Él no quería jugar con ella, y cuando fui al lavabo me estaba esperando; dijo que si jugaba más con Diego se iba a chivar, y le diría que el día que nos dieron fabada en el comedor y se oyó un pedo, que se rió todo el mundo, era yo. ¡Jopeta! Se me escapó, pero es que la fabada que dan en el comedor es asquerosa, y todo el mundo se tira pedos después, pero a mí se me cayó la cucharita y… ¡PURRUM!

Ahora estamos castigadas porque yo le he pasado una nota a Maddy que decía: “LA SEÑO NO MENCANTA”. Ella me ha contestado enseguida poniendo: “BRUJA MALA”. Y no tenemos patio, y la señorita Anna nos lleva a hacer deberes a su clase de mayores y se pone a hablar de brujas; y yo me la imagino con escoba y pelo de bruja, echando chispas porque está enfadada y los mayores no le hacen caso y nos miran con cara de vomitar; algunos se ríen y la hermana de Natalia nos saca la lengua, y la de Mónica, que es amiga nuestra, nos enseña un pupitre vacío para sentarnos detrás.




Foto: Marijo Grass




Y la señorita da tres golpes con su palo de señalar la pizarra, y todos se callan. Entonces se da la vuelta y escribe: “ Las brujas de Salem”. Título original “The crucible”. Autor: Arthur Miller. Drama en 4 actos.

De repente se gira y pilla a un niño haciendo una bomba con el chicle, y del susto le explota en la cara.

—Tú, de pie—. Y lo deja de pie toda la hora con la cara llena de chicle.

— Hoy vamos a hablar de la envidia, la hipocresía, el fanatismo, el abuso de poder y la intolerancia—. Y todos la miran como si hablara en marciano, pero callados porque no quieren estar de pie.


Y se pone a explicar la obra de las brujas, que son unas niñas de una aldea, que están hartas de que las castiguen y se van al bosque a bailar desnudas, y hacen conjuros y se beben una pócima y una se pone mala; después se chivan y dicen que han sido otras y a esas las castigan, y luego a ellas también.


—En las sociedades antiguas, la frontera entre la realidad y la imaginación no estaba tan clara como ahora. Muchas personas, por miedo a situaciones que no podían controlar, creían en seres sobrenaturales— explica la señorita, y a mí me entran ganas de bostezar.

—Las brujas podían volar; se convertían en animales y podían hacer que lloviera a cántaros; y también hacer cosas malas a las personas y a los animales— me dice bajito la hermana de Mónica, que se llama Lluvia porque nació un día de tormenta, y por eso sabe mucho de esas cosas. Yo creo que es bruja y me la imagino con gorro, pero me parece que ella es de las buenas, no como la señorita Anna, que también manda y riñe en esta clase.




Foto: Marijo Grass




Al salir del cole hemos ido a casa de Maddy, que yo me quedo a dormir porque mi madre está otra vez trabajando en los conciertos. También ha venido Julia, Mónica y su hermana, y todas nos hemos disfrazado de brujas.
La señorita nos ha dado un papel para que lo firmen nuestros padres y se enteren de lo del castigo pero, Lluvia, la hermana de Mónica, que sabe cosas de brujas y dibuja muy bien, nos lo ha firmado como si fuera una madre, y así no nos castigan otra vez.

Maddy nos ha llevado a su habitación porque nos tiene que enseñar una cosa muy importante. Dice que el otro día abrió la caja secreta de su mamá, que es donde guarda papeles viejos, fotos y cosas de cuando era pequeña, que son secretas; nunca deja que Maddy juegue con esa caja pero ella la ha abierto y ha encontrado unos libros muy antiguos de su abuela, y un cuaderno que tiene las tapas como el sofá y está lleno de dibujos, de historias y recetas; se titula “Cuaderno de Hechizos”.




Foto: Marijo Grass




Los padres de Maddy son ingleses, pero su abuela nació en India y conoció a su abuelo en España, y también vivió en África; después le regaló los cuadernos secretos a su hija, que es la mamá de Maddy. Y ahora nosotras hemos cogido los cuadernos; y Lluvia, que es mayor y sabe leer muy bien, está buscando cosas, a ver si podemos ser brujas también:

—Aquí dice: “En la India tienen costumbres y rituales muy variados. Por ejemplo, para atraer la lluvia en regiones muy áridas celebran una boda entre ranas. Para ellos significa que la lluvia vendrá a visitar su tierra”— lee la hermana de Mónica, porque a ella le interesa todo lo de su nombre.

—¡Hala! Yo podía buscar una novia a Ojote para que se casara, y así mi abuela no tendría que regar todos los días, que le duele la espalda— digo yo contenta.

—¿Quién es Ojote?— pregunta Lluvia.

—Mi rana gigante; está en la balsa de regar del Señor Aurelio, cerca de la casa del valle de mi abuela, pero mi madre no me ha dejado traerla.

—¡Ah!

—Aquí hay una foto, ¡parece una hechicera!— exclama Maddy, que ha cogido otro libro de la caja secreta de su madre.




Foto: Marijo Grass




Entonces todas miramos la foto de la hechicera, que se parece a la de una película de mi prima Ale que da miedo, y Lluvia sigue leyendo lo de los amuletos:

“En el siglo XIX, el conjunto de religiones existentes en la India recibió el nombre de Hinduismo. Dice la historia que, durante las travesías que realizaban los antiguos pobladores les acompañaba un elefante, para que les diera suerte. El elefante protege contra la envidia y el daño que puedan hacer en tus propiedades, por eso todo el mundo tiene un elefante en su negocio…”




Foto: Marijo Grass




—Mira, en la caja hay un elefante. Y tiene la trompa para arriba— dice Maddy sacando una figurita muy vieja.

—Pues, lo tienes que llevar en la mochila; así Mari Fe no te quitará la goma de Las Witch otra vez— le digo yo enseguida.

“Los buhos otorgan magnetismo personal, protección, defensa ante los peligros y confianza. Es el amuleto de la amistad y la buena suerte”.

—No hay ningún buho en la caja— asegura Maddy.

—¿Qué es magnetismo?— pregunto yo.

—No sé, algo de un imán. Los imanes tienen magnetismo— afirma Lluvia.

—Yo tengo imanes de los Pokemon en la nevera— explico.

“El Buda tranquiliza los espíritus rebeldes y atrae la suerte con dinero— continúa leyendo Lluvia—. Tienes que poner su imagen en un plato con monedas, de espaldas a la entrada de tu casa o tu negocio”.

—¡Esto es un rollo!— exclama Mónica.

—Yo quiero ser bruja y tener poderes, y decir: “ Diego, vas a ser mi novio”— dice Julia.


Foto: Marijo Grass



—Pero, ¿tú estás segura que si nos hacemos brujas no aparecerán duendes malos o algo?— pregunto a Lluvia, que es mayor y en su clase hablan de brujas.

—¡Zoe tiene miedo!— exclama Julia.

—No es verdad— respondo enfadada.

—Aquí pone cómo hacer un hechizo…— dice Lluvia.

—¿Qué pone?— pregunta Maddy; que ella quiere hacer como su abuela.

“Coge un alfiler y pincha tu dedo índice…”— empieza a leer Lluvia.

—¿Cuál es tu dedo índice?— pregunta Julia.

—No me gusta pinchar. ¿No hay un hechizo sin pinchar?— pregunto yo.

“Deja caer unas gotas de sangre sobre los pétalos de una rosa blanca; debes hacerlo un viernes de luna llena porque debe bañar con su luz la rosa. A la mañana siguiente, justo al amanecer, debes comer los pétalos y mirando el sol decir: ¡Invoco a todos los espíritus de la luz que me protejan y permitan que sea una bruja buena!”



Foto: Marijo Grass



—¡Qué asco! Yo no quiero comer la rosa con sangre!— exclama Mónica.

—Pues, yo la he probado, porque me caí en el patio, y me salía mucha sangre de la rodilla. Mi prima Bea tiene muchos libros de vampiros y me dijo que también la había probado; y es como jarabe— explica Julia.

¡PUAJ!— decimos Maddy y yo a la vez.

—Y, ¿no hay ningún conjuro con un gato? Nosotras tenemos un gato en casa, y en mis cuentos todas las brujas tienen gato!— dice Mónica.




Foto: Marijo Grass



—Como el de la Bruja Aburrida— apunto yo.

—Fatumata dice que ella tiene un don y que puede hacer cosas— afirma Julia.

—¿Qué cosas?— pregunto yo.

—No sé, cosas.

—Y después de hacerlo todo y comer la rosa, ¿qué pasa?— pregunta Maddy, que está mirando otro cuaderno de la caja secreta.

—Aquí dice: “ La sangre significa la fuerza interior de cada uno. Los pétalos son tu relación con la naturaleza. La luna llena te da la energía para que se cumpla el hechizo. Se hace en viernes porque es un día mágico, dedicado al planeta Venus, que rige Afrodita: la Diosa del Amor”

—¿Cómo puedo saber si después de pincharme el dedo ya soy una bruja de verdad? ¿Le puedo decir a Diego que es mi novio?— pregunta Julia.

—Yo quiero ser una bruja buena— digo yo.

—Y si me convierto en bruja, ¿me pasarán cosas malas o me visitará la muerte?— pregunta Mónica a su hermana.

— ¿Te haces monstruo? Bueno, fea. Es que no quiero que me cambie la cara y se ponga como la hechicera de la foto— dice Maddy.

—Ya sé. ¿Podemos mirar en el ordenador de tu madre?— pregunta Lluvia.

—Bueno, pero rápido que luego me castiga— dice Maddy.

—El otro día, vi a Marivi en la clase de informática, mirando una página donde se pueden hacer preguntas sobre brujas.

—Eso, ¡vamos a preguntar al ordenador!— exclama Julia.


Entonces, Lluvia ha buscado la página de las brujas y ha escrito:

“ Nos gustaría saber si el hechizo de los espíritus de la luz funciona; y si nos hacemos feas; y también en qué clase de brujas nos convertimos si lo hacemos”

—Pregunta si da dolor de barriga comerse la rosa con la sangre y todo eso— digo yo.

—Aquí ha escrito una niña: “Yo soy bruja y tengo 11 años, pero soy de herencia, porque mis padres lo heredaron de mi tatarabuelo. Soy de la dinastía PANG, y sé cosas de magia y tengo libros antiguos, y hay que saber lo que se hace y ser bruja de verdad, que si no es peligroso”.

—¿Y ahora qué hacemos?— pregunta Mónica.

—Esperar a que responda el ordenador— concluye Julia.


Lluvia dice que ella también es mayor, que tiene 11 años y puede ser bruja, y nosotras no; pero Maddy se enfada porque el cuaderno de hechizos es suyo, bueno, de su madre; y dice que ella tiene que ser prime, y hacerse bruja y vivir en muchos sitios como su abuela.




Foto: Marijo Grass



Ya se han ido todas a su casa, y la mamá de Maddy ha reñido a la canguro porque hemos jugado con el ordenador sin pedir permiso; pero a la canguro le da igual porque ha venido su novio a buscarla, y nosotras tenemos que ordenar la habitación y guardar la caja secreta para que la madre de Maddy no se enfade más. He pensado que voy a decir a mi tía Leyla que me compre un elefante y un buho en el Chino, y también le diré a mi mamá que ponga en casa un Buda con monedas, a ver si trae dinero para comprarme los libros de las Witch y aprender sus poderes.




Elisabetta Gnone

Por la noche, Maddy y yo hemos dibujado recetas de conjuros, hasta que ha venido su madre y ha apagado la luz; he soñado que éramos brujas y teníamos muchos poderes; y habíamos crecido como el señor de los zancos que viene siempre a las fiestas del cole, que es muy alto; y también sabíamos un hechizo para que no nos castiguen nunca más, y nos hacíamos ricas porque toda la clase quería comprar la receta, pero no sabían que teníamos una colección de elefantes con la trompa para arriba, y un muñeco Buda con muchas monedas en la puerta de la habitación; y Diego no quería ser novio de Julia, y ella decía que le daba igual y se iba a patinar.





Foto: Marijo Grass

43 comentarios:

SK dijo...

¡Precioso! Qué complicidad y qué desparpajo se tiene a esas edades... Me has metido tanto en la reunión de brujas buenas que mañana me voy al chino yo también a por un elefante y un buda que tal como están las cosas no está de más... :-)
Besotes!!

La Queli dijo...

Jooooooooooooooo, acababa de terminar un comentario cuando de repente... desapareció, caguentoloquesemenea....

En resumen, que aunque la historia de NY me tiene enganchada, reconozco que cuando nos pones a Zoe y sus amigas.... vuelvo a mi niñez, y con taitantos años... da una alegría que no veas.

Besucos.

La Queli dijo...

Me encantan las historias de Zoe, me hacen evocar algunos recuerdos, no demasiados, que esas niñas viven en la época de la tecnología, pero esos diarios..... cuanto podrían contar esos diarios.
Qué pena haber tirado los míos... me podrían recordar porqué hoy soy como soy.

Juanjo dijo...

Me ha gustado la entrada.....los niños y la magia hacen una combinacion perfecta.De adultos dejamos de creer en la magia......aun no tengo claro si eso es bueno o malo
Besos

Jo Grass dijo...

SK: me parece que a muchas de nosotras nos hacen falta una buena colección de elefantes y budas en nuestra casa. Me encanta que te hayas sumado a la reunión de estas niñas tan curiosas!
besitos

LA QUELI: la verdad es que escribir un comentario y que se borre resulta un poco enervante. Los asuntos del Sr. Blogger!!! No me he puesto con el dibujante porque no he tenido tiempo de releer un poco lo antiguo para seguir todos los hilos de la historia pero, espero poder hacerlo para el próximo jueves si consigo organizarme. Esta semana, que estuve en mi pueblo cuidando a mi padre, pensé en buscar también esos diarios de infancia y, al final, con todos los líos médicos lo olvidé, pero pensaba lo mismo que tú: seguro que me descubren cosas de mi misma que ni recuerdo. Después de esos días complicados, recuperar a Zoe me resulta terapéutico y me devielve la sonrisa!
besinis

JUANJO: yo espero que no perdamos nunca esa capacidad para fascinarnos con las cosas y soñar con la magia. Yo practico con mi hija, incluso alimentamos un tigre de peluche gigante ( que maldita la gracia cuando se lo regalaron poque casi no cabe en su habitación ) Inventé un cuento para ella y ahora las noches de luna llena, que es cuando se despierta el tigre protectos, le dejamos unas galletas que desaparecen misteriosamente dejando las migas a la mañana siguiente, jajaja

Raúl Peñaloza dijo...

Me he reído mucho. Yo fui al mismo tiempo el niño del chicle y la bomba (me costó una suspensión de tres días), el niño feo que se sienta hasta atrás y que tuvo suerte que sentaran a la más bonita del salón a mi lado (duró dos días), también sufrí una profesora llamada Anna, que según yo, era descendiente de brujas. Tuve una vecina llamada Lluvia (que me encantaba, por cierto) y tuve una rana gigante (llamada Tania y era tuerta), que compartía con mis hermanas. También me pinché alguna vez el dedo, sin suerte alguna, pues no había pétalos de rosa blanca disponibles.

Por cierto, ¿es verdad lo del Buda de espaldas en un palto con monedas? ¿Funciona? Mira que voy corriendo al chino a por uno, ¿eh? ¡Que se nos pasa el arroz!

Juan Rodríguez Millán dijo...

Puf, pues creo que yo también voy a buscar un elefante y un buda...

Me encanta, de verdad que me encanta la inocencia y la ilusión que pones en estos textos con Zoe de protagonista. Como para no echarte de menos cuando "faltas" a tus citas de los jueves...

Jo Grass dijo...

RAÚL: no sabes cuánto me emociona que te hayas reido leyendo este relato, y que te hayas sentido TAN identificado. Me gusta que exista alguien que se llame Lluvia de verdad; me pareció simpático.

No tengo ni idea si lo del Buda y el elefante o el gato de la suerte que saluda en los escaparates de los chinos funciona, pero yo, por si acaso, voy a agenciarme uno, jajaja
Besos. he visto que me has enviado un mail. Esta noche, con calma te contesto, que ahora voy de bólido.

JUAN: ay, Juan. Tú sabes que si falto a alguna cita los jueves es por motivos de fuerza mayor. En fin, necesitaba a Zoe para recuperar el tono emocional, jajaja.
Ya le he dicho a Raúl que me voy a comprar el Budita y el elefante en cuanto pase por un chino, vamos, y le pongo las monedas y todo. Y lo alimento como al tigre de peluche de mi hija si es necesario!
besitos

Adriana dijo...

Como me ha gustado la frase: “la seño no me encanta”, lo que me he llegado a reir, creo que es la más habitual de los niños de esa edad cuando los riñen. Parece un calco de mi época infantil, ¿habremos pasado todos por eso??. También es el momento donde se marca el carácter y la niña chivata, seguro que lo continuará siendo cuando sea mayor. Me alucinan tus fotos, las firmas todas tú… como siempre parece un acertijo, escribes y luego incluyes las imágenes o al revés? Cómo dicen por arriba, cuando llega el jueves y no ves la entrada, piensas que le falta algo a tu día. Un beso guapa. Disfrute enormemente.

Montse dijo...

Un relato muy tierno, y es que ser niñ@ , es la etapa mas bonita, esa ingenuidad que se tiene se pierde al ser adulto, me ha encantado.Besitos.

Claire dijo...

De verdad que a mí también me han entrado ganas de bajar al chino a comprar un elefante y un buda, que al leer este relato me ha hecho recordar todas las curiosidades infantiles, los hechizos, la luna llena, las figuras de la suerte... me gustaría seguir así de inocente, creyendo en esa magia que solo existe en la infancia, aunque bueno, siempre nos queda algo...
Me ha hecho mucha gracia imaginarme a las niñas preguntándole al ordenador cosas de brujas con toda la naturalidad.
No si aún bajaré a por un elefantito...
Besos.

DANYGIRL dijo...

Las historias infantiles siempre me han gustado... cuanta inocencia!!!

Jo Grass dijo...

ADRIANA: la niña chivata es un clásico. Creo que todas hemos sufrido alguna en nuestra infancia, jajaja Con respecto a las fotos, suelo abrir mi archivo personal, escojo unas cuantas y escribo sobre ellas. Así me resulta mucho más sencillo. Besitos

MONTSE: ojalá no acabáramos de perder esa bendita ingenuidad que tenemos de niños. Luego la vida te da unos cuantos palos y si te descuidas te pierdes la magia, que es esencial preservar!

Jo Grass dijo...

CLAIRE: el caso es que estas son niñas del nuevo milenio. Ya han nacido con internet y móviles de diseño. Con 6 años mi hija sabía entrar en youtube y buscar las canciones que le gustaban, y te aseguro que no fui yo quien la enseñó, jajaja Me parece buena idea lo de tener un buho y un elefante en casa. Este finde me lo agencio seguro!!
besitos

DANYGIRL: a mí me resulta reconfortante recuperar un poco de esa fantasía para evadirme de las atrocidades de este mundo. Me alegra que te haya gustado

ipodgirl dijo...

Qué bonito era ser peque y creer en todas las historias que nos contaban... aisss :)
Besotes!!

Jo Grass dijo...

IPODGIRL: pues sí. A mí me provoca un poco de añoranza. Por fortuna tengo una hija pequeña con la que seguir haciéndolo, y disfrutando al escribir historias como estas que me permiten mantener a raya la nostalgia.

Marisa dijo...

En primer lugar, gracias por la visita a mi blog y por quedarte; realmente, la suerte ha sido mía, porque he llegado a este lugar y me he encontrado en un mundo mágico, de brujas y elefantes, de hechizos y de "seños", en definitiva, el dulce mundo de los niños pintado con los ojos de su imaginación. El resultado: un cuadro muy divertido, de inocencia embalsamada, extraordinariamente bien escrito a través de un diálogo muy fluido y bien trazado (cosa no fácil) por los ojos de tu mirada detenida en ese paraíso de inocencia, y por los ojos de tu cámara.
Este relato, me ha recordado a "Las brujas" de Roald Dahl, donde la imaginación de Bruno las crea y las recrea.

Sinceramente, ha sido un placer leerte y encontrarte. Yo también me acomodo por aquí.

Saludos.

P.D: No todas las "profes" somos brujas, aún no he salido por la ventana volando en mi escoba...aunque nada es imposible.

Stanley Kowalski dijo...

Muy divertida la anécdota! Los niños tienen esa magia que alguna vez nosotros también la tuvimos.

Tenés un encanto muy particular para contar estas cosas, pues regalás una lectura muy amena.

Muchas gracias por tu visita.

BESOTES HERMOSA!

Amber lake dijo...

Pues de la colección sólo me falta el buda, así que lo mismo voy al chino de abajo y me lo compro; por probar…
Me encantan estas historias de Zoe, ingenuas y tiernas pero no carentes de sabiduría.
Estupendas fotos.
Un besazo.

Lola Mariné dijo...

jajaja, que tremenda es esta Zoe!
Y que bonita esa complicidad entre los niños, que envidia de mundo infantil.
Besos

Jo Grass dijo...

MARISA: Uff, madre mía, guauuuuu! No tienes idea de la dosis de autoestima que me proporcionan tus palabras. Y si te recuerdo a uno de los mejores cuentistas de la literatura universal me pongo a temblar! Mi formación es en artes, mi profesión el audiovisual, y mi sueño convertirme en escritora, así que GRACIAS, mil gracias por contribuir a ese sueño. Ojalá algún día se haga realidad!

Zoe es un personaje al que tengo mucho cariño. Escribir sobre su mundo y sus amigos me sirve de terapia en épocas difíciles u horas bajas. Empezó siendo un experimento para ver si era capaz de reproducir las voces de los más pequeños. A ella y a su amigo Max, que también aparece como protagonista en alguno de estos relatos, les debo, inventando su mundo, unos ratos de felicidad.
Nos seguimos leyendo. Ya sé que todas las profes no son malas, jajaja

Jo Grass dijo...

STANLEY: me encanta que la lectura de estos relatos resulte amena y entretenida para nosotros, (¿los mayores?) también. Un besote, guapo. Buen fin de semana.

AMBER: creo que esta tarde voy a agenciarme un Buda. También ...por probar. Gracias por mencionar las fotos. Aunque la iluminación y cámara es mi profesión; las imágenes de mi archivo personal son las que me proporcionan la inspiración para escribir.
besitos

LOLA MARINÉ: tú lo has dicho: envidia me da su maravilloso mundo y su ingenuidad; será por eso que lo recreo con este personaje,para compartirlo con ellos un poquito, jajaja
Besines. Felíz estancia en Dublin

acoolgirl dijo...

Zoe y sus amigas me recuerdan mucho a mi en la infancia... todo eso de conjuros, brujas, querer que los niños nos quisieran mágicamente... Jajajaa!!! Yo también hacía esas cosas!!

Un besitooo

Lola dijo...

Chulísimo el relato! Me encanta Zoe y sus historias y me encantas tu. Lola

Sr Nocivo dijo...

Me encanta esa facilidad que teníamos cuando eramos pequeños para creer en cosas mágicas e imposibles y vivirlas en nuestros juegos.

LA YOLI dijo...

Hummm, llevaba tiempo sin poder leerte del tirón. Cambia mucho. He tenido que leerte por trozos durante este tiempo y... no es lo mismo

Noemí Pastor dijo...

Yo siempre fui feliz en la escuela, pero fíjate que ahora me parece todo muy complicado. Estoy por decir que era más fácil ser niña en mi época, pero, bueno, no lo digo.

Sandra dijo...

Es que la manera de ver la vida de los niños es increible, la simplicidad con que ven las cosas, la inocencia...

Creo que deberiamos conservar siempre una parte de los niños q fuimos un dia.

Un besete guapa.

Manuela dijo...

excelente Jo! mi primer disfraz de niña fue de bruja, me sentía muy atraida por ellas...

ayxagirona dijo...

No sóc budista però porto una imatge seva al móbil, no se dir-te perquè però el porto, suposo que imagino que em dóna sort o que em protegeix de qualsevol intent de malifeta que em vulguin fer, en fi, no hi crec gaire en aquestes coses però penso que no molesten ni fan mal a ningú. Las bruixetes de las fotos són supermaques, segur que no són de les dolentes ¡¡ Petons des de la Costa Brava.

Jo Grass dijo...

ACOOLGIRL: qué buena es esa época en la que sueñas, vives la fantasía y esperas "que los niños te quieran mágicamente", jajaja. Me encanta la observación!

LOLA: me emociona que disfrutes leyendo las aventuras de Zoe tanto como yo escribiéndolas. Besitos
A mí también me gustas Tú, como cantaba Manu Chao

Jo Grass dijo...

SR. NOCIVO: creo que, a partir de los 15, ya sufrimos cierta nostalgia por esa época!

NOEMI: yo también fui muy felíz en la escuela, y supongo que los niños de hoy lo pasan bien, aunque todo sea diferente!

Jo Grass dijo...

SANDRA: eso es lo que más me gusta: la simplicidad con la que observan las cosas, como el resumen de "las brujas de Salem " que hace Zoe aquí, jajaja

MANUELA: creo que todas las niñas hemos jugado a brujas en nuestra infancia. A algunas les ha gustado tanto el personaje que , de adultas, siguen utilizando el disfraz, aunque no lo lleven puesto, jaja

Jo Grass dijo...

AYXAGIRONA: yo soy bastante excéptica con estos asuntos pero los respeto y, por si las moscas y a petición de ZOE ya tengo mi Buda de 1 euro del chino de la esquina, por si funciona, y así no me lo pierdo, jaja
Petons des de la ciutat condal!

María dijo...

Lo leí la semana pasada pero aún no pude comentar:(
Me ha encantado como siempre. La verdad que los niños son fuente de inspiración continua y gracias a ellos tenemos historias magníficas como la que has escrito con tu maravilloso talento.
Lamento no haberme pasado antes pero es que el tiempo vuela!
Como siempre, me encantan también las fotos de la entrada.
Muchos besos!!

Stanley Kowalski dijo...

Te agradezco el generoso comentario que me dejaste.

BESOTES HERMOSA!

Jo Grass dijo...

MARÍA: cariño, sabes que esta es tu casa Puedes pasar y leer o comentar cuando te plazca. Me gusta que Zoe resulte un personaje entrañable..y que te gusten mis fotos!
Besitos

STANLEY: sabes que me encanta The Stanley´s Club. Y ponerme de tiros largos cada vez que te visito!

LadyMarian dijo...

en realidad no es sorprendente que los chicos crean en estas cosas si los adultos también lo hacen. Cuánta gente usa los budas! Y los elefantes y los búhos.
Acá también hay unos gatos sentados que mueven un brazo. No sé para qué son. Y una cintita roja en la muñeca contra la envidia. También tenemos la "colita rutera" que es una especie de tirita que cuelga del auto (atrás) y roza el suelo. Creo que es para descargar la mala onda. Últimamente no se ven (sería una moda)

Me encantó! Y Zoe está tan encantadora como siempre!

Besos

Jo Grass dijo...

LADY MARIAN: aquí se ven esos gatos moviendo el brazo en las famosas tiendas "de chinos". Creo que en el primer relato que escribí de Zoe hablaba de ellos, porque el personaje de su tía es una compradora compulsiva en esas tiendas-bazar, donde se encuentran todo tipo de artículos ( algunos bastante extraños y muy kitsch), a bajo precio, jajaja Dicen que son los gatos de la suerte!

Besitos

LadySuchard dijo...

Este relato me recuerda a mi niñez yo también quise ser bruja y me reunia con mis amigas a hablar de esas cosas, recuerdo que una vez una niña mayor que nosotras vino con un libro diciendonos que era un libro de hechizos que si queriamos ser brujas, imaginate nosotras ilusionadas como niñas que eramos. Al final el libro resultó ser un diccionario de inglés jaja.. que inocente era. Echo de menos esa época pero al menos relatos como este me hacen recordarla =).
Un besito Jo.

Jo Grass dijo...

LADY SUCHARD: creo que todas, de niñas hemos jugado a las brujas y ha caido en nuestras manos o hemos dibujado un cuaderno de ese tipo, jajaja Me encanta ese momento de la infancia en el que la magia tiene un poder de fascinación inolvidable.
Besitos

Principessa dijo...

Decirte que me ha encantado jajajaja me ha hecho recordar viejos tiempo sen los que jugaba con mis primas a ser bruja, aunque siempre preferí ser mejor una princesa =P

Besitooos!!

Jo Grass dijo...

PRINCIPESSA: esa es la otra opción; la que no jugaba de niña a brujas lo hacía a princesas, o ambas cosas, siempre presentes en el imaginario femenino infantil, jajaja Me alegra que te haya gustado, guapa!