29 de julio de 2010

LA CIUDAD DE LAS OPORTUNIDADES


Foto: Marijo Grass


Mientras regresaba a Brooklyn, bajo los efectos de una resaca espectacular, he recibido tres sms de España; uno detrás de otro. El primero era de Vicente: “Suerte, cabrón, tú puedes”. El segundo de mi madre, a quien Vicente ha puesto al día sobre mi entrevista con los de Marvel: “Hijo mío, tú vales tu peso en oro y dibujas muy bien. Si no te dan el trabajo ellos se lo pierden. PD: Le he regalado tu álbum a la tía Maruja por su aniversario”. El último era de Marga: “Estaré alojada en el Waldorf Astoria, como las divas de Hollywood. Espero que lo disfrutes conmigo. Nos vemos pronto”. Finalmente, al llegar a casa, he encontrado una nota de Mauro en la puerta: “ Mi abuela decía: ¡No vayas a recular ni un tranco de pollo! Ese laboro es tuyo, boludo”.





Foto: Marijo Grass


Si exceptuamos a Marga, que no estoy seguro si pretende rematarme, haciendo los honores a su personaje de Viuda Negra, el resto me parece entrañable. Creo que todos los que estamos lejos, en algún momento sentimos cierta nostalgia por nuestros amigos y familia, que son un apoyo incondicional; aunque también los hay que sólo recuerdan el sabor de una buena paella o un plato de jamón de Pata Negra.


Echo de menos al loco de Vicente; a pesar de que se le va la olla con frecuencia es el amigo más viejo que tengo; nos hemos apoyado siempre desde que éramos niños, y gran parte de nuestros éxitos y fracasos los hemos disfrutado o superado juntos. Si no me inspiraran tanto las mujeres, ni me pusieran cardíacos sus cuerpos, me liaría con él; estoy seguro. En cuanto a mi madre: es mi madre; lo que significa que para ella siempre seré la ostia de bueno, llueva o truene, o no consiga vivir exclusivamente de esto. No sé cómo se le ocurre regalar el álbum a mi tía, que tiene 70 años, y el cómic ni le va ni le viene, pero no me extrañaría que lo llevara encima para enseñárselo a sus amigas al salir de misa, para hacerse la importante diciendo que tiene un sobrino famoso, aunque yo no sea más que un dibujante con media docena de trabajos publicados que intenta abrirse camino. Y Mauro, joder, Mauro… Me siento afortunado por haber encontrado un amigo tan auténtico, casi mejor que un hermano. Es de esa clase de tipos que siempre te sorprenden con detalles inesperados. Ojala pueda invitarle a visitar España y convertirme en su guía. Estoy convencido que mi madre lo adoptaría de inmediato. Él dice que le gustaría conocer Barcelona y sus emblemáticos edificios; espero complacerle algún día.





Foto: Marijo Grass


Una vez en la ducha, cuando he empezado a sentir el agua cayendo con suficiente presión sobre mi cabeza, he intentado recordar lo que ocurrió anoche sin demasiado éxito. Creo que no me había mojado tanto en mi vida pero, al final, estuvo bien la aventura, a pesar de que no estoy seguro si pasó algo con Gaby o me quedé dormido antes de consumar el polvo. Me mosquea que se haya ido dejándome solo con el tipo fornido que vive con ella, ¡sin una nota ni su teléfono! A lo mejor sufrí un gatillazo por el cansancio, o el exceso de alcohol, y ha decidido ignorarme u olvidar que se ha cruzado conmigo. A ningún tío le gusta reconocer que ha tenido un gatillazo, pero todas las mujeres aseguran haber estado con alguno a quien le ha ocurrido. Menuda jodienda, que me venga a pasar con una que me gusta y me pone tan cachondo. Bueno, no voy a comerme la cabeza por mi torpeza, ni preocuparme por las consecuencias aniquiladoras del exceso de alcohol en mi organismo en los últimos tiempos. Debo concentrarme en la entrevista; eso es lo que importa en este momento.





Foto: Marijo Grass


Tengo que demostrar lo que sé hacer y creo que los dibujos pueden hablar por mí o… ¡Eso espero! Flash dice que les ha gustado lo que han visto en mi Web, y sólo quieren echar un vistazo a algunos originales y cambiar impresiones sobre su forma de trabajar; o tantear la posibilidad de que pueda encajar en alguno de sus proyectos. Flash se ha convertido en mi agente por voluntad propia. La verdad es que, después de comprobar el respeto que le profesa todo el mundo— aunque sea un niñato con acné y aspecto de tiburoncillo, que representa a una veintena de dibujantes y artistas de éxito—, me llena de satisfacción que haya decidido apostar por un desconocido.





Foto: Marijo Grass


Dicen que Nueva York es la ciudad de las oportunidades. El otro día conocí a un tío de Valladolid que vino, al finalizar la carrera, con la intención de aprender el idioma durante 6 meses. Por aquél entonces no conocía a nadie ni podía comunicarse en inglés. Al cabo de 6 años es dueño de dos restaurantes de moda y hasta le han hecho una entrevista en el suplemento del New York Times. Y eso que es ingeniero, y hasta que llegó su experiencia culinaria se reducía a la tortilla de patatas y la receta de croquetas de su abuela. Eso es el sueño americano, ni más ni menos. Si tienes talento, una buena idea y sabes cómo optimizarla, te puede llevar al éxito. A lo mejor no es el mejor ejemplo porque España está de moda y la tapas tienen una gran acogida, y más desde que ganamos el Mundial de fútbol, que aquí se iluminó el Empire State con los colores de la bandera. ¡Vamos! Lo nunca visto, pero también conozco a un músico gallego que allí no se comía un rosco y aquí es una celebridad; y se lo rifan en los mejores Clubs de Jazz.


Siempre me ha fastidiado el carácter inseguro y envidioso que hemos mostrado los españoles creyendo que todo lo foráneo es mejor. Por fortuna, parece que, desde el Mundial, esa imagen de toros, flamencas y paella está cambiando gracias al deporte. La gente admira a Nadal, Gasol, Pedrosa, Contador o Fernando Alonso; y, desde el triunfo de “La Roja”, España les parece mejor.





Foto: Marijo Grass


Las oficinas de Marvel se encuentran en el 417 de la 5ª avenida. Joe Quesada ha sido el alma mater de Marvel Cómics desde el 2000, donde ha colaborado en la puesta en marcha de Marvel Knights, Universo Ultimate y Marvel Max. También es dibujante y ha hecho portadas e interiores para las colecciones Amazing Spiderman, Daredevil o Invincible Iron Man. Desde mi punto de vista, su mayor mérito es haber creado, junto a Dennis O´Neil, el personaje de Azrael: el ángel vengador y mayor protector de Gotham City.





Sword of Azrael. Dennis O´Neil & Joe Quesada. DC Cómics


Ahora es el Editor in Chief, o sea más jefazo si cabe y, por tanto, ha multiplicado el nº de amigos y enemigos en el negocio. Yo he hecho los deberes. Me presento con alguna información de quién mueve los hilos en la empresa y conozco bien todas sus publicaciones, pero no sé A QUIÉN voy a presentar mi portafolio. Menos mal que los mensajes que me han dejado esta mañana, exceptuando a la mutante de mi EX: Margajean Grey, son equivalentes a lo que dice Han Solo a Luke Skywalker antes de abandonar Yavin 4: “May the force be with you” (Que la fuerza te acompañe). Pues, ¡que así sea!




20th Century Fox


He decidido coger el metro y aparcar la bici por un día para ir al Midtown. Estoy demasiado fatigado y me siento incapaz de pedalear después de la noche loca mexicana, que me ha dejado un dolor de cabeza tremendo y un interrogante descomunal sobre lo que ocurrió con Gaby. También le debo un nuevo cambio de turno a Patrick en el Toys “UR” us. La tienda de Broadway está cerca y supongo que no me hubiera costado ausentarme un rato, pero hoy no me siento con fuerzas para aguantar la jornada. Reconozco que me divierte pasarme el día disfrazado de Spiderman hasta para comer, y que me paguen por entretener a los niños haciendo de superhéroe pero, si consigo algún encargo con esta gente voy a tener que dejarlo. Las clases en La Escuela de Arte de Harlem son otra cosa; no me ocupan mucho tiempo y me sirven para despejarme y mover el culo de la silla cuando estoy sumergido, durante horas, en el dibujo, con los lápices en la mano.





Foto: Marijo Grass


En aquella fiesta, en casa de Chip Kidd, en la que empezó esta aventura, conocí a algunos que trabajan para Marvel o DC. Todos habían pasado de una empresa a otra en diferentes periodos y coincidían en que Marvel es como las oficinas de un periódico sensacionalista que saca dos ediciones diarias: siempre reina la urgencia y el caos; les gusta el dibujo visual que impresione al lector sin renunciar a una narrativa visual muy clara, y lo revisan todo hasta la saciedad. En cambio, en DC, el trato es más cortés, el trabajo ordenado y los personajes más icónicos. Me refiero a que prima la narrativa impecable y el dibujo más libre sobre el realismo de los otros; pero Marvel continúa enarbolando el cetro, en esa lucha de titanes del negocio desde mediados de los 60, vendiendo 3 o 4 millones de ejemplares mensuales y, siempre he creído que, en España, el universo marveliano es más popular.





Marvel 4. Joe Quesada


Recuerdo que, cuando leí en la prensa que Disney compraba Marvel, tuve una discusión con Vicente. A mí me parecía que con Disney-Pixar podían hacer algo bueno por Spiderman y los demás, pero Vicente aseguraba que los fans marvelitas, que no tienen edad, no podrían soportar que sus personajes se volvieran demasiado infantiles, y que empezaran a hacer cosas como poner al Capitán Garfio aliándose con Doctor Doom— un increíble supervillano creado por Stan Lee y Jack Kirby—, cuya madre podría ser prima de Maléfica o la bruja malvada de Blancanieves; para dominar el mundo y cargarse a Peter Pan. Y este se uniera a Los cuatro Fantásticos para luchar contra ellos, y cosas por el estilo.





www.actionheroes.ro


Yo estoy convencido que la alianza nos proporcionará buenas películas. Al fin y al cabo, Disney amplía su target de público con la adquisición, y tenemos el referente de Pixar, que ha mantenido su excelencia con John Lasseter: gurú de la animación, al timón. Seguro que Vicente me acaba dando la razón.





Marvel/Disney Mashup. T. Campbell y John Waltrip


Acabo de salir del metro en la 34 con Herald Square y me estoy acercando a la avenida. Ya puedo divisar el Empire State: otro de los iconos de esta ciudad, inmortalizado en cientos de películas de todos los géneros; un rascacielos art decó, que fue el más alto del mundo durante 41 años. Aquí fue superado por la torre norte del Worl Trade Center hasta que la destruyeron en los atentados del 11S. Yo suelo pensar en King Kong y Godzila cuando paso por delante, porque me parece un recuerdo más alegre. A tres manzanas se encuentran las oficinas de Marvel, que ocupan dos plantas en el 417; entre la Biblioteca Pública y el Museo Morgan.


The New York Public Library es un templo de estilo clasicista inaugurado en 1911 que alberga alrededor de 3 millones de tomos. A mí me gustan las esculturas de leones que hay en la entrada, al lado de la escalinata. Mauro me contó que simbolizan la verdad y la belleza. Todavía recuerdo las risas que nos echamos con los amigos de Julius el día que me invitó a participar en un flashmob, disfrazado de cazafantasma. A ver si tengo buen rollo con los de Marvel y puedo dejar de disfrazarme y hacer el cafre para pagar el alquiler de mi apartamento.





Foto: Marijo Grass


Al llegar al 417 y acceder a la sede de la empresa, te reciben unas figuras gigantes de corcho de Iron Man, Capitán América y Spiderman. En el momento en que me acerco a la recepción recibo una llamada de teléfono. ¡Vaya! Es Lynn: mi amiga japonesa del Thai Angel. La verdad es que no tengo perdón. Hemos hablado bastante por el skype y nos hemos intercambiado una buena colección de correos desde que comimos juntos en su restaurante pero, todavía no he podido ir a verla al Museo de Historia Natural como le prometí, aunque ella tampoco ha tenido ocasión de enseñar la técnica del origami a mis alumnos de la Escuela de Arte. Le dije que tenía esta entrevista y estoy seguro que me llama para desearme buen rollito. El otro día, Mauro, que estaba haciendo unas compras por Chinatown, estuvo comiendo con ella. (Ya se han hecho colegas y la ha visto más que yo, el muy cabrón) De regreso a casa trajo un par de plantas de Bambú, regalo de Lynn, para que tuviéramos una cada uno y nos llenara el apartamento de energía positiva, nos trajera éxito en los negocios y tranquilidad personal. La verdad es que en eso se parecen. A los dos les encanta marcarse detalles sorpresa con los amigos y cuidarlos. Yo soy muy despistado para estas cosas y suelo olvidar las fechas importantes, incluido mi cumpleaños.


Hola, guapa…

¿Has llegado a la oficina de esos señores importantes del cómic?

Me coges en la puerta. En este momento saludaba a Capitán América.

Muy bien. Sólo quería decirte: “Gambatte Kudasai”

Eso suena como: “A las trincheras”, que decían en El padrino.

Es una manera común de desear suerte. Gambaru significa dar lo mejor de uno mismo, trabajar duro. Para nosotros es más importante el esfuerzo que inviertes que el resultado. Si sigues el camino correcto obtendrás beneficio en tus deseos.

¡Qué cosas tan increíbles aprendo contigo!

Es más estimulante que si utilizas ¡Kooun oinorimas! También significa buena suerte pero la gente te responderá lo mismo: ¡Doomo arigato gozaimas! Al expresar gambatte kudasai, la respuesta es gambarimasu, es decir, me esforzaré.

Supongo que en este caso lo que necesito es buena suerte, el esfuerzo ya está hecho, hasta el momento, claro.

Bueno, he puesto una rama de sasa a un pequeño Ebisu: uno de los siete dioses de la fortuna. ¿Recuerdas? Te enseñé la figura; el que llevaba un bacalao que te dio risa.

Ja,ja,ja Me acuerdo; me encantó ese pequeño gordinflón, ja,ja.





El Ebisu-sama es el dios de los negocios y patrón de la riqueza.

A ver si me ampara en el negocio y empiezo a trabajar con esta gente; además de lo importante que sería para mi currículum, aquí pagan mejor que en mi país.

Ah, se me olvidaba. Mi tía me ha dado un kumade de bambú para ti.

¿Un qué?

En realidad es un rastrillo que se usa para recoger hojas y remover la tierra en el campo pero, en Japón, se relaciona con la buena suerte. Normalmente se decora con otros objetos de buena suerte y prosperidad, y también para buena cosecha. Cuando alguien compra un kumade, los vendedores celebran dando palmas, como aplausos, pero al estilo japonés. Se llaman Tejime, y también se hace para desear buena suerte.

Lynn, eres un amor. Con tanta buena suerte, si no me contratan me lanzo al Hudson desde un puente.

Si es tu momento, seguro que funciona. Tú debes creer.

Te adoro. Esta noche te llamo por el skype y te cuento. Ahora debo entrar. Jaa ne (hasta luego)

Mata ne (nos vemos)





Foto: Marijo Grass


CONTINUARÁ


Jaa ne! Felices Vacaciones, ciberfamilia!



PD: No tenía en mente que el personaje de Lynn regresara en este momento a la escena pero, como Dani, de El arte de sentir, es pro-Lynn, y lo reafirmó anoche de nuevo pues, ¡hala!, esta aparición va por tí.

22 de julio de 2010

CLAVADO EN UN BAR


Foto: Marijo Grass


Aquí estoy: ahogado, que en su jerga significa borracho; haciendo los honores a Maná: una banda de rock mexicana que nos acompaña como fondo sonoro con uno de sus mayores éxitos: “Clavado en un bar”.


Empiezo a ver la decoración colorista que me rodea girando como un tiovivo alrededor de mi cabeza. Menos mal que se les ha ocurrido servir algunos antojitos, porque la relación entre ingesta de alcohol y viandas está muy descompensada. Gaby parece ser de las que se alimentan del aire, pero tiene un aguante con el tequila que ya quisieran muchos de mis amigos. Yo, en cambio, necesito comer algo consistente o puedo perder el sentido y no recordar lo sucedido 24 horas más tarde. Mido casi 1´90 de estatura pero soy de constitución delgada. Ella me llama “acartonado”; en mitad de la borrachera no me suena nada bien pero, una vez más, se encarga de traducirlo como skinny man, o sea flaco; nada que ver con el rapero británico, aunque no parece estar de acuerdo comigo; y yo continúo sin saber si eso es bueno o malo; sobre todo si pienso en sus colegas, tipo armario, del Centro de Buceo.









Ahora parece que la fiesta se desplaza a otro lugar. Al salir a la calle, nos sorprende un chaparrón de órdago, pero Gaby decide continuar caminando. Supongo que, después de haber vivido el peor huracán de la historia, cuando era una niña, esta lluvia le resulta insignificante.





Foto: Marijo Grass


Me lleva a la zona en la que se encuentra la Columbia University, en el norte de Manhattan; muy cerca de la Escuela de Arte donde imparto un par de clases a la semana, gracias a un colega de Mauro que dirige el departamento de Diseño Gráfico. Uno de sus mejores amigos reside en el barrio, y quiere que la acompañe porque había quedado, antes de que yo apareciera por sorpresa, para entregarle algo.


Esta parte de Harlem tiene un encanto especial, con sus grandes avenidas que llevan nombres de líderes negros, como Martin Luther King o Malcolm X. Aquí hay iglesias por todas partes, a las que acuden los turistas en manada, los domingos por la mañana, para escuchar una misa gospel, y acto seguido degustar un brunch en Sylvia´s; canchas de baloncesto, poco tráfico, venta ambulante en carritos, y algunos viejos en sillas desportilladas contemplando pasar la vida a la puerta de su casa. A mí me encanta; entre otras cosas porque encuentras gente de cualquier rincón del mundo y todos son muy amables.





Foto: Marijo Grass


El apartamento de Gustavo parece un almacén de atrezzo viejo y destartalado; un esqueleto rockero te da la bienvenida en lo que debió ser la antigua ubicación del portero. Gaby dice que lo hizo su amigo para un espectáculo sobre las fiestas de los muertos y, al final, se lo quedó de recuerdo. Le cuento que, en Valencia, indultan un “ninot” en las Fallas y lo conservan en un Museo.




Ilustración: Marijo Grass


Accedemos en un montacargas desvencijado que hace un ruido ensordecedor, como si no hubieran engrasado el mecanismo en los últimos 50 años; lo que acrecienta mi dolor de cabeza incipiente producido por los efectos del alcohol.


Nos recibe un tipo no muy alto, de complexión fuerte, con un porro de marihuana en la mano, que me brinda con simpatía, nada más entrar, y rechazo al instante, porque estoy convencido que me fulminaría antes de dar una sola calada. Además, hace años que no fumo, ni siquiera cigarrillos.

Gaby lo saluda afectuosa, le da un pen drive que guardaba en su bolso y, a continuación, me presenta como un famoso dibujante de cómics español que ha venido a la Gran Manzana a trabajar para Marvel. No estoy muy seguro por qué lo hace pero yo, ni confirmo ni desmiento un carajo, porque me da una pereza tremenda dar explicaciones en mi estado.


A continuación, Gustavo nos ofrece una cerveza, y esta vez no puedo negarme porque ella se apresura a aceptarla por mí. Mientras saca las bebidas de un frigorífico de la era cuaternaria me explica que México es el mercado más importante de Marvel, y que tiene presencia desde hace 70 años, con editoriales como Novedades, Novaro o el Grupo Vid; que es el segundo país donde se lee más “El hombre araña”, y que él es un fan de “SANTO: el enmascarado de plata”; según dice, el primer personaje fantástico de la literatura popular mexicana; el que sentó las bases para el desarrollo del género de luchadores en el cine de su país, cuyos protagonistas defendían las causas justas como los clásicos superhéroes norteamericanos.





www.conecultavhiapas.gob.mx



Entonces empieza a buscar, entre una pila de DVD s, unas películas, al tiempo que relata la historia de este personaje. Dice que un tal José Guadalupe Cruz fue el que lo convirtió en cómic, y que sus primeros films se rodaron en Cuba: “Santo contra el cerebro del mal” y “Santo contra hombres infernales”. Por lo visto el rodaje de esta última finalizó el día antes que Castro entrara en La Habana y proclamara el triunfo de la Revolución.



Ediciones José G. Cruz


Me da la sensación de que se siente influyente descubriéndome algo tan notable, y supongo que mi expresión de palurdo ayuda lo suyo. De repente, lanza una exclamación de júbilo porque ha encontrado lo que buscaba, y nos ofrece una sesión continua de lo que él considera las cintas más delirantes en las que interviene este luchador enmascarado: “Santo contra los zombies” y “Santo vs. Las mujeres vampiro”, que la sitúa en la mejor tradición del cine gótico.










Unos minutos de proyección más tarde me disculpo y anuncio mi retirada porque estoy seguro que, si me acomodo en el sofá, me quedaré frito en un abrir y cerrar de ojos, pero le propongo que me preste el DVD y quedemos otro día para hablar con más tiempo y unas cervezas por delante.


Gaby reacciona rápido y se despide de su amigo para retirarse conmigo, lo que me espabila y me hace pensar que quizás la noche no ha terminado, y todavía podemos aprovechar la euforia para pegarnos un revolcón durante un rato.


De nuevo, en la calle, la lluvia empieza a apretar convirtiéndose en aguacero. En el momento en que ya no nos queda seco un centímetro de nuestros cuerpos, y sin un taxi a la vista que nos brinde auxilio— algo poco probable teniendo en cuenta que los taxis no vienen a Harlem—, unas voces potentes y melódicas nos llevan hasta la puerta entornada de un garaje. Decidimos entrar por curiosidad, y para resguardarnos del agua hasta que amaine.


Una mujer nos da la bienvenida y nos invita a acceder al fondo del local, en el que se ha congregado un grupo que mueve sus brazos al son de una música Soul, que pincha un tipo en compañía de una niña que tiene sus mismos rasgos.





Foto: Marijo Grass


Una señora, de unos 50 años, entona unos cánticos que mezclan euforia y melancolía a partes iguales. Gaby se suma inmediatamente a los coros y empieza a imitar los bailes. Minutos más tarde, la que parece jefa del clan retoma el discurso, y es entonces cuando me percato que asistimos a una misa de difuntos. Con la poca cordura que me queda, y un cierto malestar a causa de la ropa mojada, empiezo a observar el lugar y a todo el grupo de mujeres que nos rodean. La que nos invitó a pasar nos alcanza una Biblia señalando unos párrafos que leen por turnos. Sólo hay tres hombres en la sala, incluido yo. El tercero sujeta a una mujer corpulenta que parece a punto de sufrir un colapso nervioso. No ha hecho más que acudir esa idea a mi cabeza cuando se desploma y cae al suelo con estruendo. El joven que la acompaña se arrodilla a su lado, pero son dos señoras que la atienden mientras el resto empieza a cantar de nuevo. La predicadora solapa su voz a los cánticos pidiendo a Dios por el chico que ha muerto.




Foto: Marijo Grass


Un rato más tarde empiezo a darme cuenta de qué va todo esto. Por lo visto, a esta mujer, que han conseguido levantar y sentar de nuevo, le han matado a su hijo de 17 años en un tiroteo; y al marido le ocurrió lo mismo, también de forma accidental, cuando tenía a los niños pequeños. El que se sienta a su lado es el mayor pero, o es un poco retrasado o puede que sufra un shock que le impide proporcionar a su madre un poco de consuelo.


Salgo un momento al exterior para comprobar que continúa lloviendo a cántaros. Creo que observar este drama está mermando la melopea. Al regresar al interior encuentro a la predicadora en pleno discurso religioso hablando del coraje de las madres, de la renuncia que hacen a tantas cosas para cuidar, educar y alimentar a sus familias; de la necesidad de que los hombres las respeten y se respeten entre ellos; de que acaben de una vez por todas con la violencia y el maltrato, porque esto sólo conduce a la tragedia, los hace infelices e impide que se esfuercen por encontrar una motivación en sus vidas; para disfrutarlas, no para acabar muertos antes de que Dios lo decida.




Foto: Marijo Grass



Tras el sermón todas ellas intervienen aportando algo nuevo, y entonan oraciones con la música que incorpora el Dj sentado en un extremo. La verdad es que esta especie de exorcismo colectivo les está sirviendo de terapia, porque todas han cambiado su estado anímico desde que llegamos.

Acto seguido, la predicadora se dirige hacia nosotros como un matrimonio recién llegado al barrio y nos pide que nos presentemos a la comunidad. Gaby inventa una historia romántica y me libera del compromiso.


Al salir de allí, se despiden unos de otros y se regalan caricias con notable afecto. Para mi sorpresa, la mujer corpulenta, que ha perdido a su hijo, se me acerca y me da el abrazo más auténtico que he recibido en mi vida; al tiempo que agradece que la hayamos acompañado en su dolor durante la misa.

Me quedo aturdido y no se me ocurre nada que pueda compensar su muestra de cariño, así que la miro a los ojos con ternura, y le devuelvo el abrazo con la misma intensidad que lo he recibido.





Foto: Marijo Grass



Otra vez en la calle y sin aguacero, caminamos un par de manzanas en silencio. Gaby propone recuperar el ambiente festivo y me invita a la última copa del día. Entramos en un bar Indio que encontramos abierto. Creo que la bebida me sienta fatal porque ya no veo a las bailarinas que tengo delante; giran y se mueven como el tiovivo del restaurante mexicano en el que empezó la noche de enredos y tequilas. Clavado en un bar, ahogado. Me siento, definitivamente, KO.





Foto: Marijo Grass


Me despierto desnudo, en una cama extraña; con la voz de skinnyman, que llega del piso contiguo, taladrándome el cerebro. Intuyo que estoy en su casa pero soy incapaz de recordar nada excepto la cara de aquella mujer enorme que me abrazaba, los deliciosos labios de Gaby, y ríos de alcohol surcando el interior de mi cerebro.

Descubro mi ropa secándose sobre un radiador encendido. Al salir de la habitación escucho ruido de cacharros y platos, además de percibir un delicioso aroma a café recién hecho; pero a quien encuentro ordenando sartenes es a su colega buceador, que se pasea medio desnudo por la cocina. Me recibe con un gesto, tan poco amigable, que me dan ganas de salir corriendo; antes, regreso a la habitación de Gaby, y le estampo un dibujo y mi teléfono, en un espejo de pared que tiene presidiendo el cuarto.




Foto: Marijo Grass


CONTINUARÁ