30 de julio de 2009

HACERSE "FAN"

Foto: Marijo Grass

Desde que tengo uso de razón, cuando algo me gusta por motivos que no necesito justificar exclamo: ¡SOY FAN!, y punto. Soy fan porque sí: porque me complace, me arranca una sonrisa o me hace sentir bien. Incluso hoy sigo pensando en las cosas de las que puedo hacerme fan y me doy cuenta que la mayoría tienen que ver con: la comida, el cine, la música o cualquier otra manifestación artística; que son temas de mi interés.

El término “fan” ha vuelto con fuerza gracias a Facebook, donde cada día se crean nuevos grupos para hacerse fan de lo que sea. Incluso parece existir una competición mundial por ser el más original proponiendo de qué o de quién te gustaría hacerte fan, unirte a un grupo e invitar a tus amigos a sumarse a la iniciativa.

En los últimos tiempos, me han invitado a hacerme fan de:

· Musculmán

· Supercoco

· Sofá + Mantita + Peli

· Ahorra agua, dúchate con alguien

· Yes, we jarl

· Hacerse fan de todo

O unirme a grupos tan singulares como:

· Estoy harto que telefónica nos engañe— Autoayuda.

· Normas para usar el móvil sin parecer un desesperado— Citas y relaciones.

· Tomatina 2009— Actividades.

· Lucha contra la invasión de los ultra-modernos— Organizaciones religiosas.

· Yo también estuve con un imbécil— Interés común. Mascotas y Animales.

· Toston Club ( fan del plátano macho frito)— Interés común: comida y bebida.

Creo que jamás estuvieron tan de moda las congregaciones, supongo que porque resulta cómodo, barato y tiene su punto de diversión. Estoy convencida que una se crece en estos grupos: todo un paraíso para encomiar o vituperar; hasta me empieza a parecer una buena terapia para reforzar la autoestima a través de la supremacía del individuo, que encuentra un espacio para reivindicar su ideología vital en un foro planetario y saberse acompañado en sus cuitas fortalece la personalidad.



Foto: Marijo Grass

Cuando era pequeña, los grupos de fans se formaban a través de un apartado de correos publicado en los tebeos o revistas juveniles; el apoyo del club de fans para un artista, deportista o personalidad publica reconocida y, por extensión su grupo, equipo u obra era tan eficaz como el marketing viral actual, además de un divertimento para tu tiempo de ocio.

No recuerdo haberme suscrito jamás a ningún club de fans, a pesar de las veces que he utilizado el término en su acepción de apasionado y entusiasta más que como idólatra o hincha: como en el fútbol, que es donde el fan se convierte en fanático, aunque se le llame
“seguidor”.


Foto: Marijo Grass

Reconozco públicamente que no entiendo nada de fútbol, pero nada de nada, más allá de lo que significa un penalti o un gol. Cuando me hablan de jugadores ilustres nunca tengo claro al equipo al que pertenecen; y eso, para muchos de mis amigos, merece: una condena a las galeras, rendir cuentas a un tribunal de la inquisición, renunciar al vermutillo los domingos por la mañana, o superar mi adicción al chocolate y los bolsos de marca…Vamos, que a pesar de que me defiendo con frases como: “Es que soy más de tenis, basket o natación” “NO se vale”, como exclama mi hija cada tres frases.

Confieso que no me levanté del sofá viendo el partido que le adjudicó la ensaladera a Nadal; contemplé los éxitos de Phelps en las últimas olimpiadas y sigo a los españoles en la NBA, incluso al equipo de natación sincronizada de la Mengual, pero el futbol no ha despertado nunca mi interés; y eso que la semana de los grandes éxitos del Barça— que hizo triplete colocándose en la cima del mundo futbolero—, mi condición de residente en el centro de Barcelona me impidió descansar.

Recuerdo que el día glorioso de la Champions vino mi amigo Guillem a cenar, lo que demuestra que tampoco le tira mucho el asunto, o su plan para esa noche hubiera coincidido con el de media España: reunión de amigos y cerveza disfrutando frente a una enorme pantalla. Aún así, no pudo evitar encender la mía para disfrutar de los últimos minutos memorables del equipo de Guardiola.

Pero tía, que es la final de la Champions…
Como si es el día de la marmota…
Yo no soy seguidor pero, ¡esto es un acontecimiento nacionaaal!
Eso es lo que me desconcierta, si se tratara de las elecciones generales no veríamos ni la décima parte de entusiasmo.
No es comparable; para muchos el fútbol es su vida, su religión, su terapia y su adicción. Su entrega es tan grande que no existe lealtad ni fidelidad mayor.
Digno de admiración. Hasta me siento culpable y todo por no sumarme al jolgorio.


Y de nuevo recuerdo el día de la marmota. En fin, qué le vamos a hacer…



Una vez demostrado con creces que el Barça lidera el imperio del futbol mundial, la ciudad todavía brillaba de color azulgrana: los balcones permanecían engalanados con banderas y bufandas, los escaparates se vestían de triunfo, el caos circulatorio se amansaba y hasta el humor de los transeúntes mejoraba y se contagiaba. Y esto me complacía de verdad: el efecto colateral en el ánimo colectivo, tan castigado últimamente por los ERE´s, la subida de los tipos de interés o el precio de la patata.



Foto: Marijo Grass


Unos días más tarde, cuando la euforia se manifestaba en el sol radiante y la sonrisa de los habitantes de la ciudad condal, me encontraba esperando en la parada que hay frente a mi casa un autobús urbano que me llevara a una cita laboral…



Comparto asiento en el banco con una señora de unos cincuenta y largos, con un discurso que la acerca a los setenta y tantos, y un señor que derrocha simpatía y agilidad, que no cesa de lucir sus ochenta y seis con una energía que ya quisieran muchas que no han cumplido los treinta y cuatro.


El amable caballero nos deleita con batallitas de su historia personal; me recuerda al abuelo Cebolleta de los tebeos de mi infancia y consigue hacerme reír sin parar.
En un momento de la espera competimos por ceder nuestro sitio a otra mujer más castigada por las emociones que por los años, y ni por esas consigo que este hombre encantador aparque su galantería y me deje levantar.


Mi sorpresa se acrecienta cuando otra señora le pregunta por el secreto de tamaña vitalidad, y el hombre revela orgulloso que todo se lo debe al CLUB, a quien lleva siguiendo toda una vida como el número uno de sus fans.

— Bueno, en realidad soy el socio nº 2 del Barça, pero el nº 1 se murió en marzo y ahora ocupo su lugar. Si el club me invitó a ir a Roma… pero, un asunto de familia me obligó a renunciar.


Foto: Marijo Grass


Inmediatamente, saca su cartera y nos muestra orgulloso su carnet.
Me quedo maravillada frente a la energía que derrocha este hombre tan jovial. Le pregunto si puedo hacerle una foto porque a esas alturas me parece una celebridad; me enorgullece haber conocido a alguien tan especial.

En aquél momento tan singular decidí hacerme su fan.


Foto: Marijo Grass


Per molts anys, Sr. Descals!

23 de julio de 2009

HOLIDAY

Foto: Marijo Grass

HOLIDAY
es el título de una película de George Cukor, fechada en 1938, y uno de los pocos cuya traducción para el mercado hispanohablante mejora el original: VIVIR PARA GOZAR.

En ella, Gary Grant interpreta a un hombre libre y soñador que ambiciona una existencia de placeres y aventura hasta llegar a viejo, ( cuando ya no esté para muchos trotes y devaneos), y entonces empezar a trabajar para saldar las cuentas de su vida, aportando toda su experiencia y sabiduría.

En un viaje de recreo a bordo de un buque conoce a la hija de un poderoso hombre de negocios con la que inicia una relación, de las que se establecen en ese tipo de escapadas, que actualmente llaman: crucero para singles , o algo así.

Desde que empezó el verano, y con él las vacaciones escolares tras la noche de San Juan: pistoletazo de salida para la película del veraneante, se acumulan en la prensa una ingente cantidad de artículos sobre las bondades y/o fatalidades que acompañan estos pequeños lapsos de ocio compartido.

Lo que ha traído a mi memoria la película, además del título, es la idea de que un encuentro idílico en esas fechas puede transformarse en desenlace fatal; al revelar, cuando regresas a tu rutina, que la vida de cada uno es harina de otro costal. Y, en este caso, el PETER PAN que interpreta Grant, descubrirá que la pija ricachona con la que ha tenido su affaire de verano no pega ni con Superglú con su filosofía vital, y que la hermana de la pija: una joven Katherine Hepburn valiente, despreocupada y tan divertida y Peterpanesca como él, le atrae por su afinidad.

La cuestión es que, después del periodo prevacacional veraniego, que empieza tras la resaca de la Semana Santa— cuando las revistas femeninas nos bombardean con: la “Operación bikini”, el “Especial culos perfectos” o los “ Lugares de ensueño que te van a enamorar”—, parece que familias, parejas o grupos de amigos empiezan a definir su próximo destino, expresando sus deseos a futuros compañeros de viaje para adelantarse a propuestas que les lleven a otra parte; demostrando, en este caso, que no se ha llegado a un consenso por falta de afinidad.

LA MARI: secretaria de dirección a tiempo completo. Completo significa que su jefe puede llamarla un sábado a las 2 de la madrugada para preguntarle la clave de la caja fuerte y, de paso, comprobar si el viernes, antes de salir de la oficina, envió a Paco Picapleitos, —asesor fiscal de la empresa—, los balances que él mismo había supervisado, en un acto de generosidad con el contable nuevo. Al viejo se lo quitó de encima porque no entendía sus chistes.

La Mari es una chica alegre, eficaz, no demasiado agraciada por la naturaleza —aunque ella lo suple con estilismos de primera—, y, siguiendo la definición de Borja Cobeaga: la versión femenina de PAGAFANTAS: mujer que se enamora constantemente del hombre que le otorgará el título de “amigos para siempre” y a quien acabará consolando en su desdicha, presa de la resignación, cuando las féminas que él desea lo dejen tirado tras una noche de farra con sus amigos.

Este año no ha sido fácil para ella; con un jefe al borde del infarto— por la cacareada crisis—, y una madre amargada y sola— que no hace más que repetir la cantaleta: “Así te quedarás para vestir santos”—, ha decidido largarse a un paraíso de “todo incluido”, en el que su único esfuerzo consistirá en decidir si prueba el cóctel del día en el chiringuito playero o el de la semana en la piscina del complejo hotelero. Y eso tiene que ver con el aspecto del camarero dicharachero que haga el turno ese día.

Foto: Marijo Grass

LA MARI— Lo tengo claro; este año NO me levanto de la hamaca en una semana, a menos que el guapo y fornido animador de turno me saque a bailar.


Su amiga CLARITA: ayudante en el departamento de administración

— Pues, me apunto, aunque lo que a mí me gustaría es encontrar un novio de verdad. Ya tengo una edad y empiezo a pensar en hijos, y una vida más tranquila en la que no tenga que salir de jueves a domingo para ligar.


¡¡¡Peeeeep!!!, Clarita, ¿Qué no has visto la película de Gary Grant? Diviértete y…
¡goza pepilla!, como alienta Roberto Carcassés y su pandilla, en ese pedazo de disco que firman estos cubanos bajo el nombre de: INTERACTIVO.

LA MARI— Estoy harta de trabajar como una burra y satisfacer los deseos de mi madre los fines de semana.

MERCEDITAS— Pues no vayas a quejarte que al menos tú puedes ir a un hotel como Dios manda, y no empiezas tu jornada de verano aguantando a los delincuentes de tus hijos y al egoísta de tu marido que no se ocupa de nada.

Merceditas es una de las recepcionistas de la empresa; trabaja media jornada. La otra media, que dura 10 horas MÁS al día, la invierte en su casa y su familia, aunque por ella no cobre más que disgustos y un aumento progresivo de sus canas; y una reducción, también progresiva, de su autoestima.

CLARITA— De eso se ha quejado mi madre toda su vida, porque en mi familia no había más opción que ocupar el apartamento de Salou que nos dejaba la tía Emilia, en el que mi madre pasaba horas sacando brillo y preparando comidas, para que no berreáramos al volver de la playa muertos de hambre y tuviéramos el pisito impecable, por si regresaba inesperadamente la excéntrica de su hermana, si le había salido rana el novio que conoció en la pescadería.

Foto: Marijo Grass

SONSOLES— la becaria en prácticas—. Por lo menos tenéis vacaciones. Yo debo quedarme todo el verano con este sueldo de mierda para pagar el crédito del Master.


MERCEDITAS— Cariño, eso es invertir en tu futuro, para que no acabes como nosotras y puedas pagar una asistenta gracias a un curro decente que te regale independencia; que no te complique la vida y que seas tú quien decida el menú, las vacaciones o la ropa que te pones, ¡qué narices!

LA LOLA, jefa de compras de la empresa—. Este año me voy a Nueva York de rebajas. Ya le he dicho a mi novio que el senderismo es incompatible con mi colección de sandalias. ¿Cómo cree que voy a lucir mis adquisiciones en el campo, rodeada de bichos y donde sólo bailan los pájaros? Hemos llegado a un acuerdo: yo me voy a Nueva York y él a gastar la suela de las zapatillas que no usa en todo el año.

Foto: Marijo Grass

SONSOLES— Tú si que sabes. Yo sueño con Nueva York todos los días, con la beca que me permita instalarme allí una temporada, para olvidarme del capullo de Vicente, que me ha dejado por otra que tiene un barco; y el muy cabrón al enterarse se ha arrimado a su vela: ¡a la del velero!, porque arriar la suya me costó la mitad de la primavera.


Foto: Marijo Grass

En ese instante aparece Marta en el office en busca de su décimo café del día. Merceditas sostiene que es una perfecta insatisfecha cuyo deporte favorito consiste en coleccionar trabajos y maridos. La versión de Marta es que a ella no le corta nadie las alas, ni siquiera sus hijos.


LA MARI— dirigiéndose a la recién llegada—. ¿No te vas a poner tostada con semejante cantidad de torrefacto en el estómago?

MARTA— Estoy acabando la memoria que me pidió el jefe; cuando la entregue le pido el finiquito. ¡Que le aguante los humos su madre, que para eso lo ha parido!

CLARITA— ¿Ya habéis decidido lo de las vacaciones?

MARTA— Puedes quitar el plural de tu discurso. He roto con Antonio, así me ahorro un par de semanas de aburrimiento y reproche, después de organizarlo todo. Me largo a la India a meditar en un ashram. Necesito trabajar mi yo espiritual, y de paso averiguar por qué la vida pone siempre en mi camino a una colección de gilipollas que me chupan la energía y no me dejan disfrutar.

Foto: Marijo Grass

MERCEDITAS— Y, ¿no has pensado que quizá eres tú la que tiene que cambiar?


MARTA— Mira guapa, no tienes idea de lo que he sido capaz de soportar…Necesito un poco de paz en mi vida para resurgir de mis cenizas. Y un curso de yoga y meditación en el lugar adecuado me puede ayudar.

SONSOLES— Parecéis una pandilla de amargadas. No puedo creer que hacer un viaje con la familia o en pareja os resulte tan incómodo que, si tuvierais elección, estaríais dispuestas a renunciar. Si ese tipo de cosas suceden con frecuencia me quedaré con veinte años para el resto de mi vida.

LA LOLA— Tranquila, que no es contagioso, a pesar de que las estadísticas apuntan lo contrario. El Consejo General del Poder Judicial sumaba 70.000 separaciones en el primer trimestre del ejercicio pasado; pero ahora han descubierto que las cifras aumentan después de Navidad y no en verano; aunque tengo una amiga abogada matrimonialista que, de septiembre a noviembre, factura diez veces más que el resto del año. Yo soy de las que despotrican todo el tiempo pero he pactado el que dedico a mi pareja. Me largaré a Nueva York una semana de compras mientras él se patea sus caminos rurales a pié o en bicicleta. Pero también hemos reservado 4 días en un spa de la costa, para dar rienda suelta al romanticismo sin darle tiempo a que nos aburra la convivencia.

Pues… yo me sumo a Lola, porque es imposible que suene la flauta a gusto de todas; y qué mejor que dedicar unos días de vacaciones a una misma, en los que puedas hacer lo que te apetezca tú sola o en compañía de tus amigas. Eso es bienestar para tu cuerpo y energía saludable para liberar oxitocina, y así regresar a tu rutina sin estrés, y enamorada de tu novio y de la vida.


Me hubiera gustado poner banda sonora a este relato, pero como soy una Blogger novata no he conseguido solucionarlo. Para aquellos que os gusta recrear las historias con música, había elegido un par de temas: “ Palabrara” y “Sol en Leo” del álbum “Goza Pepillo”, para disfrutar del sonido tropical de estos músicos divinos, que se han reunido bajo el nombre de: INTERACTIVO. Aconsejo escucharlo a buen nivel de decibelios para GOZARLO MÁS si cabe.


Foto: Marijo Grass

¡¡¡Felices Vacaciones a todos los comensales de esta cocina!!! Yo seguiré sirviendo el menú los jueves hasta que pueda escaparme a leer bajo los pinos: un guión inédito de mi gurú en asuntos literarios me espera impaciente, o impaciente estoy yo por tumbarme en una hamaca a degustarlo de una sentada.

Pd: Compré el álbum del que os hablo en La Habana, pero lo he redescubierto en ITunes.

16 de julio de 2009

Pero, ¿qué AZUL ni qué PRÍNCIPE?

Foto: Marijo Grass

Esta semana mi hija anda un tanto contrariada. Ni siquiera el regalo que le dejó el ratoncito Pérez: una Polly Pocket con sus mascotas por la que suspiraba últimamente, ha conseguido restaurar su sonrisa habitual.

Decido abordarla de camino al casal de verano:

¿Qué ocurre, cariño? Estás muy seria. ¿Te has enfadado con alguien en el cole?

Vacila unos instantes antes de responderme…

Oye, mami, ¿me puedes comprar una peluca rubia de pelo liso?— pregunta, desviando la conversación a su centro de interés; algo habitual en ella.

Y, ¿para qué necesitas una peluca rubia de pelo liso? ¿Tienes que llevar peluca en la función de danza?

Ella luce una preciosa melena ondulada de color azabache con rizos naturales pero siempre ha suspirado por tener el pelo liso; algo que consigue alguna vez cuando la llevo a la peluquería y se camela al personal para que se lo estiren como una cortinilla, aunque el efecto le dure menos de un día. Este es un asunto bastante frecuente en el mundo de las chicas; en general, NO estamos satisfechas con las decisiones de la madre naturaleza; siempre deseamos “LA OTRA VERSIÓN”.

Yo me pasaba horas con unos rulos de vapor— que daban un dolor de cabeza horrible y jamás lo confesé a mi madre—, para conseguir los bucles que ella desprecia. Mi hermana, en cambio, se hacía la toga: un método de alisado en desuso que alguna vez he recuperado con mi pequeña.

Es que le he dicho a Mariví si podíamos jugar a Hannah Montana y así nos inventamos canciones y coreografías, que Mar y yo estamos hartas de las princesas; y de Lluis, que es un pesao, y como no vienen más chicos al casal siempre hace de príncipe y quiere dar el beso. Y las morenas sólo miramos y es muy aburrido; y todas son novias de Lluis… y estoy harta; por eso le he dicho a Mariví que juguemos a Hannah Montana, pero necesitamos una peluca para hacer de Hannah Montana.

Y, aquella de rizos que compramos en los chinos por carnaval, ¿no te sirve?

¡Mamáaa!, cuando Hannah Montana hace de Hannah Montana lleva el pelo rubio, liso y con flequillo; si no, no se vale.

Hannah Montana es la protagonista de le serie teen de Disney más exitosa del momento; una estudiante de catorce años que lleva una doble vida como chica corriente y superestrella del pop. Las de seis a doce la adoran, la imitan y se mueren por conocerla y que sea su mejor amiga. La actriz despierta una fascinación que traspasa su personaje, a quien muchas confunden con ella.

Bueno, veremos qué podemos hacer…— le digo a mi hija, intentando mermar la decepción: la de no llamar la atención del chico guapo de la clase que las encandila a todas.

Intuyo que este es el bussiness plan de las morenas, que no consiguen el papel de princesa ni formar parte del harén de Lluis.


Foto: Marijo Grass

Esa misma tarde, vienen algunas de sus amigas a jugar a casa. Sacan el baúl de los disfraces y ensayan bailes frente al espejo que preside mi habitación. Un par de horas más tarde, me preguntan si les puedo poner el DVD de High School Musical: otro gol de Disney en el mercado audiovisual; sólo quieren ver los números musicales para reproducirlos frente a la pantalla y el plano final donde los protagonistas: Zac Efron y Vanesa Hudgens, se dan el ansiado beso.

Mami, Clara y yo vamos al patio a saltar a la cuerda que las demás quieren ver más veces lo del besito.

Asomo la cabeza por la puerta y observo a un grupo de niñas hechizadas frente a la pantalla con aspecto de haber corrido una maratón en la playa.



Foto: Marijo Grass

Minutos después reanudo mi quehacer culinario. Me han pedido tortilla de patatas y un bol con tomates cherry. Tengo por costumbre utilizar periódicos viejos en la cocina para depositar los desperdicios de las verduras, lo que resulta muy práctico pero consigue entretenerme un buen rato descubriendo noticias pasadas mientras manejo el pelador de patatas. Me llama la atención un pequeño titular en la sección de actualidad:

“ Una modelo indonesia huye de su príncipe azul”


Foto: Marijo Grass

Por lo visto, una preciosa joven de 17 años, casada con el heredero del sultanato malasio de Kelantan, ha conseguido huir, aprovechando un viaje oficial, del maltrato y abuso continuado con que la obsequiaba su pareja real.
Pues, ¡estamos buenos!, ya no te puedes fiar ni de un príncipe de verdad. Lo mejor es un diseño a medida; a medida de nuestros deseos y expectativas, y sobretodo que no sea azul, que es un color frío y, mezclado con el negro, simboliza fanatismo e intolerancia.


Masaru Kobayashi, que escribió hace más de medio siglo un trabajo sobre el kumadori (maquillaje en el teatro KABUKI) apuntaba: Los colores esenciales empleados en el kumadori son el rojo y el azul. El rojo es cálido y atrayente. El azul, por el contrario, es el color de los villanos, y, entre los seres sobrenaturales el color de los fantasmas y demonios”



Google Images


Desde Aristóteles, pasando por Newton y Goethe, existen infinidad de teorías sobre la psicología y simbología del color en el proceso de la percepción. Una de mis favoritas es la que propone el magnifico director de fotografía Vittorio Storaro, que ha dedicado su carrera a investigar los aspectos emocionales de los colores; para él representan las etapas de la vida a través de la luz; pero hoy me quedo con el simbolismo del kumadori porque, con el boom del manga, la tradición nipona me parece más actual.

¡Qué gran revelación! ¿Cuando aprenderemos a revisar los clásicos…? Nos ahorraríamos gran parte de la decepción.

Y como la denominación de príncipe nos gusta tanto para definir al hombre de nuestros sueños, sólo tenemos que cambiar de COLOR.

Siguiendo esta premisa y con motivo de una cena informal, se me ocurre preguntar a algunas amigas de qué color es el príncipe ideal; aclarando que se trata de anteponer una característica deseable sobre todas las demás:


ANITA— Quiero uno que se ría y llore conmigo, a quien divierta ir de compras y disfrute de las comedias románticas tanto como yo. Prometo no preguntarle un millón de veces cómo me sienta la ropa y acompañarle a los partidos. He aprendido a silbar y todo. FUiiiiiiii!!

Anita concluye que el suyo es un príncipe rosa. Intuimos que con cierto lado femenino.

SANDRA— Pues yo quiero uno de mi tamaño—, Sandra tiene una altura y constitución considerables—, un explorador salvaje que vuelva loca a la leona que llevo dentro pero, si se trata de una relación, voto por LAT ( living apart together). ¿Quién es el gilipollas que se inventó lo de la media naranja? ¡Enterita y con todo su jugo! Eso es lo que quiero yo…

Sandra dice que el rojo es su color, hasta en el tinte.

NOEMÍ— A mi me gustaría compartir mi vida con un tío que practique un estilo de vida sostenible, como Steven Vromman: el hombre de bajo impacto; que le preocupe tomar medidas que frenen los efectos del cambio climático, porque así demuestra interés por el futuro de nuestros hijos.

SANDRA— Si no tienes al hombre verde, ¿cómo te preocupan las flores que pueda plantar en tu jardín?

NOEMÍ— Es una manera de hablar. Si un tío se compromete con el mundo también lo hará en una relación. Lo de los hijos no tiene por qué estar ligado a un individuo. Al fin y al cabo, un hijo es para toda la vida, y un hombre ¡vete a saber!

ANITA—¿Por qué es tan difícil encontrar un hombre inteligente y divertido? ¡Yo nunca he salido con un buen tío!

MIREIA—Me quedo con mi marido, que es un amor y está como un queso; si diera el callo en casa sería perfecto.

SANDRA— Pero como no lo hace te irrita todo el tiempo. Tu marido no cuenta, ¡por algo es tu marido!

MIREIA—Y, entonces, ¿para qué queréis un príncipe?

SANDRA— Ahora empiezas a bajar del burro.

NOEMÍ— Si la cuestión no es que sea azul, rojo o amarillo. Lo mejor es una relación de todos los colores que te ponga la sonrisa a diario y te deje brillar.

SANDRA— ¡Ahí estamos!

ANITA— Eso, ¿qué azul ni qué príncipe?


Foto: Marijo Grass

9 de julio de 2009

Cristiano Ronaldo: ¡Porque YO lo VALGO!

Foto: Marijo Grass


—¿Lo vale?
—¡Y tanto!
— Pues, no sé qué decirte, aunque reconozco que congregar más gente que U2 para gritar: “¡Ala Madrid!” y besar un escudito tiene su mérito… Si hubiera hecho un playback o unas buenas acrobacias como los del Circo del Sol…
Darling, Ronaldo worth his weight in goooold! Además, a Bono se le veía un poco fondón… Y bastante perdido dando vueltas por su pulpo galáctico de 360 grados como si entrenara para la maratón. Éste, al menos, te alegró la vista…¿O NO?
— ¡Si el pulpo era espectacular!
— Pues yo me quedo con el “portugueis”, que no necesita escenario de diseño para brillar en su presentación.
— Mira, yo tenía al lado a un tío de Gijón que se había quedado sin trabajo por asistir al concierto: “ Le pedí dos días a mi jefe y me soltó: ¡Si te vas no vuelvas! ¡Pues no vuelvo!”, contaba orgulloso. No veas la curda que se cogió el pavo.
— Total, ¡si ya no tenía trabajo!… Estoy segura que vino más gente y desde más lejos a ver a Cristiano.
— Pero, ¿cómo es posible que se movilice semejante multitud para contemplar a un tío exclamando: “ Yo estoy feliz de ser el jugador más caro del mundo” o
“ No esperaba que estuviera lleno el estadio sólo para verme. Es impresionanteeee”
— Tú te movilizas para escuchar a otro, con chupa de cuero, que hace falsete para rendir homenaje a Michael Jackson. No veo la diferencia…
— Pero el mío es un dinosaurio de la canción. Lleva jugando en la liga de los auténticos campeones una eternidad. Eso sí que tiene mérito: competir con los Stones, Tina Turner o The Boss…




Foto: Marijo Grass


—No es comparable.
—Pues, a mí, Cristiano Ronaldo me da pena.
—Pero, ¿qué dices?
—Pues eso, que me da pena.
—Anda yaaa, ¿cómo puede dar pena un tío que colecciona Ferraris como si fueran clicks de Famobil?
—Es que a mí me gustan más los clicks de Famobil…


Foto: Marijo Grass Instalación: Somosclicks.org


—Pero, hablamos de un maromo que vale lo que la deuda externa del tercer mundo…

—¡Lamentable!
—Nena, el fútbol es la religión de millones de mortales, hasta de los que sufren ese mundo, sea el tercero, el cuarto o el último.
—A pesar de todo, a mí me da pena: guapo, rico y con una carrera de éxito.
—Tú lo has dicho, con semejante pedigrí debería darte envidia.
—Ninguna, ya te lo digo yo.
—¿Me estoy perdiendo algo o se te fue la pinza a cantar con los pastores?
—Pero ¿es que no lo ves? Los titulares que inspira dan miedo: “ Se abre la veda. Las españolas sacan su artillería. La caza será ardua, pero la pieza es jugosa”
—Ja,ja. Te refieres a la Selección Española de Lagartas… Desde que se fue Beckam el panorama anda bastante deslucido.
—Los profesionales del Cuore se quedan sin vacaciones. ¡El curro que van a tener con una presa tan cotizada!
—Bueno, con tantas publicaciones echando la persiana…por lo menos conservarán el trabajo hasta que lo fiche otro equipo y se vaya, con su séquito, a otra parte; pero antes deben recuperar la inversión…
—Las propuestas publicitarias hacen torres más altas que la colla de Vilafranca;las superventas de merchandising se agotaron ese día dejando el kiosco tan austero como una farmacia de La Habana.
—Sigo sin entender por qué te da pena. Es joven, exitoso, millonario, tiene un cuerpo de escándalo y un montón de mujeres deseando incorporarse a su harén.
—Si. Si. Y , además es un buen hijo que se ocupa de su mamá, financia la carrera musical de la hermana y supera una infancia miserable con padre alcohólico de por medio; pero a mí me da pena su condición de famoso multimillonario antes de cumplir los 25. Demasiado Macaulay Culkin…no sé, ¡precoz! Después pasa lo que pasa.
—Pues yo me conformaba con la décima parte de su fortuna antes de los 50. Además, el chico tiene la cabeza bien amueblada y está por su carrera deportiva, lo que no impide que se divierta lo que le venga en gana.
—El asunto es que con semejante perfil está condenado a soportar un montón de aves carroñeras pululando a su alrededor para chuparle la sangre y sacar una buena tajada de su relación: agentes, asistentes y pelanduscas de toda clase y condición.” Más de treinta chicas se disputan el honor de haber sido su novia”, se despepitan las Patiños y compañía en las tertulias televisivas. Ahora su ex harén aprovecha para enseñar las tetas en las portadas y cantar lindezas como que al nene le divierte jugar a la Play más que echar un polvo, sobretodo si ya ha probado la mercancía. Y luego aparece la Bermúdez, que ostenta el record de coleccionista, en plan Heidi Fleiss: la Madame de Hollywood, sentando cátedra: “ No os preocupéis que habrá para todas”. Si exceptuamos a su familia, nunca sabrá si lo quieren por sus Ferraris o si de verdad existe el amor… porque a pesar de todo y como dice la canción: “ All you need is love”. Y, a mí, Cristiano Ronaldo me da pena de corazón.
—Pues yo aplaudo que el chico entone “ Porque yo lo valgo” y “Estoy aquí para demostrarlo”… Además, si la Hilton aterriza en Madrid a pasear sus bragas,como ha amenazado, nos va a regalar diversión a capazos.



Foto: Marijo Grass

2 de julio de 2009

PERDER EL TIEMPO

Foto: Marijo Grass


Acabo de leer en Google News un titular que me ha llenado de optimismo, y por qué no admitirlo, de un cierto regocijo, aunque sea para darle la réplica a mi madre con más de tres décadas de retraso:

“ A diferencia de la opinión generalizada (eso coloca a mi madre en una tesitura muy poco original), soñar despierto NO es perder el tiempo”.

¡Pues claro que NO! Llevo reivindicando esa máxima toda mi vida, y ahora resulta que una neurocientífica de la Universidad de Canadá se despacha con los medios como si hubiera descubierto el Santo Grial.

“ La gente asume que cuando la mente vaga simplemente se apaga. Pero vemos lo contrario, que cuando vaga, se enciende”

Por fin he encontrado respaldo a mi idiosincrasia. Tantos años de incomprensión soportando estoicamente los mandamientos de mi progenitora:

— Nena, deja de contemplar las musarañas y empieza a arrimar el codo, que tienes que hacer algo de provecho o, de mayor, te arrepentirás…

Y ahora, de mayor, ni me arrepiento ni consigo convencerla con mi argumentación.

— Pero mamá, si contemplar las musarañas (o, lo que es lo mismo, dedicar gran parte de mi jornada a soñar despierta), me ha evitado hacer terapia media vida…y, además, mis mejores ideas se han cocinado en mis momentos musaraña…



Foto: Marijo Grass

La musaraña es el lugar donde se ha instalado un enano que habita en mi cerebro y me hace dictados. Yo soy su escribiente, pero además doy la cara y me llevo las medallas, por eso continúo soñando que el día en que mi dentadura descanse en un vaso con una pastilla efervescente habré escrito más novelas que Corín Tellado. Ya sé que es un listón demasiado alto pero ponerse objetivos inalcanzables le añade la dosis de misterio, aventura y diversión que necesito para contentar a mi enano y esperar su jubilación, cuando pueda incorporar un puerto USB a mi cabeza y la evolución tecnológica lo envíe a la cola del paro.

Bueno, pues la tal Kalina Christoff: la neurocirujana canadiense que se ha ganado el mérito con una investigación que confirma lo que yo he defendido hace una eternidad, dice que quizás ahora las personas cambien su actitud hacia los soñadores. Tampoco hay que pasarse, que yo he puesto ese título como ideología política en mi perfil de Facebook y no he visto cambiar de actitud a ninguno de mis amigos; seguramente porque todos pertenecemos a la misma congregación; porque soñar, además de la risa y un buen polvo, es el mejor antídoto contra: la depresión, la escasez de hombres disponibles, la falta de trabajo y, si me apuras, hasta la dieta de la alcachofa; pero ni por esas he logrado convencer a mi madre. Y eso que ella se pasaba la vida canturreando el hit eurovisivo de Salomé, con aquella melodía que memorizó media España mientras yo jugaba a los trenes, con un puñado de pinzas de la ropa, y me iniciaba en la contemplación de la musaraña al tiempo que ella se desgañitaba con la plancha…

“ Desde que llegaste ya no vivo llorando, HEY, vivo cantando, HEY, vivo soñandooooo. Sólo quiero que me digas qué está pasandoo, que estoy temblando de estar junto a tíiiiiiiii, HEY, HEY” .


Recuerda que en esos tiempos el Festival era un acontecimiento nacional; no como ahora, que sólo el frikismo y la polémica consiguen la audiencia deseada, porque desde que existen los vuelos
low cost todo el mundo entiende lo de “ruayominí tú points”; y además tenemos a Uribarri, que es una especie de Rappel de la canción, capaz de predecir los resultados antes de que hayan actuado los participantes.


Insiste que en sus tiempos era mejor, especialmente los modelitos. Y ahora que he visto el mono de flecos— como el de la gallina Caponata—, que lucía Salomé, no me explico cómo no lo han resucitado como un
must de temporada y sólo han puesto flecos a los bolsos de marca.


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O el concepto de “aulladoras”, bautizado por mi padre, a quien le fascinaba el trío acompañante en segundo término cuya función consistía en corear: “ Auu auu auuu o La La Laaa ”

En el caso de Salomé eran tíos y sólo entonaban el “HEY”.

Lo más notable de aquella edición fue el cartelismo a cargo de Dalí; semejante pedigrí en el asunto publicitario no se ha vuelto a ver hasta la fecha. Las malas lenguas apuntan que el jurado hizo tongo con la votación, porque así se producía empate con cuatro países y no estábamos obligados a organizar de nuevo el evento, ¡que nos había salido muy caro!

¡PERO, QUÉ ROÑAS!, y luego la fama se la cuelgan a los catalanes, que son lo más de lo más organizando pollos. Supongo que fue la minuta de Dalí lo que disparó el presupuesto, aunque de eso no tengo información. Tendría que preguntárselo a Uribarri, o a los que han sacado los cadáveres del armario para argumentar que, con Massiel, también hubo tongo.

“Vete tú a saber…” corrobora mi madre.



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Y yo me quedo observando el cartel y decido que la errata del texto y los negritos aulladores de Dalí, que encabeza y limita el cuadro original respectivamente, son un must de diseño gráfico y me recuerdan a la hucha del Domund que presidía el armario de mi clase, en la época en que me doctoré, perdiendo el tiempo, en la contemplación de musarañas.


Foto: Marijo Grass