8 de abril de 2011

NECESITO QUE ME QUIERAN

Foto: Marijo Grass


Pero, ¿qué haces aquí? ¿No habías quedado con el borde de tu novio?

—Aurora, no seas desagradable. Debe estar a punto de llegar…

—Son las cuatro y media. En este país se come tarde pero, esto es un plantón de primera. Me has obligado a cancelar mi clase de yoga para que me ocupe de mamá; y tú, mientras tanto, esperando a ese imbécil. Pasa de él YA; y ve a celebrarlo con tus amigas.

—Seguro que se ha retrasado por algo, tiene el teléfono en el vestuario y…

—Y te ha dejado más colgada que un chorizo el día de tu cumpleaños; después de levantarte a las 6 a entrenar a sus clientes, para que él pudiera descansar; y ni siquiera se molesta en enviar un mensaje.

—¿Qué tiene de malo echar una mano?

—Nena, ese tío es un capullo integral; y tú empiezas a parecer su Geisha, o su madre, que es mucho más grave.


Foto: Marijo Grass


Un móvil nos interrumpe. Mi hermana se aleja unos metros a atender su llamada. Sus palabras me dejan un sabor amargo. Desde que se ha independizado me atormenta casi a diario. La verdad es que llevo dos horas esperando pero…, yo quiero a Pablo. Él no es así; lo que pasa es que tiene mucho trabajo, por eso no ha podido llamar. Ella no piensa lo mismo. Dice que voy a acabar sola y deprimida como nuestra madre.




Foto: Marijo Grass


De repente me acuerdo de mi cuarto cumpleaños, cuando mi tío Paco, tras soplar las velas de la tarta, me preguntó:

—Laura, bonita, ¿tú qué quieres ser de mayor?

A esa edad no tienes muy claro el significado de esos puzzles con dibujos que representan oficios clásicos como vendedora, enfermera o maestra, pero yo respondí sin más dilación:

¡Quiero ser mamá!




Foto: Marijo Grass


Aprendí a caminar a los once meses, arrastrando un cochecito de juguete con un bebé que llevaba un body igual que el mío. La llegada de mi hermana, después de que mi padre se fuera de casa, tras mi quinto aniversario, me proporcionó un training completo como cuidadora de bebés. Resultaba más divertido porque la muñeca lloraba, comía y hacía caca de verdad, con olor y todo.




Foto: Marijo Grass


Pero no resultó fácil, especialmente para mamá, que se puso de parto a los ocho meses, en el cine de mi barrio, durante la proyección de La bella durmiente; justo en el momento en que Maléfica, convertida en dragón, pretende evitar que Felipe, que se ha escapado con la ayuda de las tres hadas buenas, llegue al castillo a despertar a su amada. En ese momento los niños gritamos asustados, al contemplar las llamaradas asesinas acompañadas de los acordes terroríficos de Tchaikovsky. La cuestión es que mi madre rompió aguas y también empezó a gritar. Yo me quedé sin ver el beso, el famoso vals y lo de “…comieron perdices”, y mi hermana cargó con el nombre de Aurora hasta el día de hoy.




Foto: Marijo Grass


Y digo “cargó” porque, a pesar de que parece un calco de esa princesa, siempre se ha avergonzado del personaje que inspiró su bautismo; le parecía una mema, sin personalidad ni aspiraciones en la vida que no fueran adorar a un maromo tan insulso como ella. En eso no coincidimos porque yo sueño con un príncipe que me quiera toda la vida, y ella se aburre de sus conquistas en menos tiempo del que tarda en hacerse una depilación. No sé si es cosa de la edad, o si yo nunca he tenido “esa edad”: la que dispara las hormonas y te obliga a cambiar de novio para evitar una indigestión.




Foto: Marijo Grass


Crecer con una madre afligida por el abandono, fomentó mi rol de cuidadora oficial. En aquél momento pensé que mi lugar en el mundo estaba donde pudieran necesitarme; por eso decidí estudiar Fisioterapia, luego Osteopatía, y desde hace un año soy instructora de Pilates. Ahora trabajo en un gimnasio, en el que tengo una colección de clientes que me permiten pagar mis gastos. Yo los quiero como si fueran de mi familia; ayudar a sanar su vida me satisface. La mayoría me cuenta sus problemas mientras les machaco a hacer abdominales, o les enseño ejercicios de reeducación postural; y ellos agradecen que les escuche. Unos meses más tarde también agradecen que les haya machacado a hacer abdominales porque la ropa les sienta mejor y eso les sube la autoestima; entonces siento que la gente me quiere y me sube la autoestima también, aunque lo que me gusta de verdad es trabajar con los bebés.




Foto: Marijo Grass


Dos tardes a la semana presto mis servicios, de forma altruista, en un centro de recuperación funcional que depende de los Servicios Sociales. Mi madre dice que así no llegaré muy lejos, porque rechacé trabajar en una clínica privada, con un sueldo decente y vestuario de marca, donde traen a los niños las canguros; y a las canguros solo les interesa que termine la sesión para devolver los bebés y largarse corriendo a pasear con su novio.




Foto: Marijo Grass


Aurora regresa a mi lado y empieza a importunarme otra vez. Seguro que tiene la regla y está descargando su malestar conmigo.


—¿Se puede saber qué has visto en ese tío? Es egoísta y aburrido. Estoy convencida que ni siquiera tiene buen polvo.

—Supongo que podría ser mejor, pero es culpa mía. No tengo TANTA experiencia como tú…

—Laura, te pasas la vida agradando a los demás. ¿Qué pasa contigo, con TU FELICIDAD?

—Él me necesita…

—¿Es lo que quieres: un tipo que solo se acuerda de ti cuando te necesita?

—¿Por qué tienes que agobiarme el día que cumplo 25 años?

—Alguien debe decirte las cosas como son. Hoy se ha presentado la oportunidad. Venga, vamos, te invito a tomar algo.

—Está bien pero, pago yo.

—¡Mucho mejor!




Foto: Marijo Grass


Recibí la noticia a media noche; primero dijo que lo sentía; después que quería ser libre y acabar nuestra relación. Ni siquiera le monté un numerito por dejarme plantada. Al principio me quedé como aletargada, contemplando el vacío hasta bien entrada la madrugada; mordisqueando galletas de chocolate encima de la cama. Una semana más tarde, vapuleada también por mis amigas, empecé a pensar que mi hermana tenía razón y necesitaba hacer algún cambio en mi vida. Entonces se me ocurrió visitar a un especialista en terapia regenerativa.

Yo solo quería que me hiciera un estudio para averiguar una dieta adecuada; encontrar el origen de mis problemas gastrointestinales, pero él me soltó una horrible colección de preguntas sobre mi madre: si tuvo un embarazo confortable o estaba estresada, si me dio teta o biberón, y cosas así.




Foto: Marijo Grass


Desde pequeña recuerdo a mamá sufriendo algún tipo de depresión, que yo apodé melancolía, haciendo gala de mi temprana personalidad COCOCO, es decir: conciliadora, comprensiva y complaciente. Siempre pensé que tenía que ver con la influencia de una serie que veía en su infancia. Se titulaba La casa de la pradera: un culebrón lacrimógeno y bastante cursi— según la definición de mi hermana—, en el que una niña, llamada Laura Ingalls, relataba los sinsabores de su familia desde que se instalan en algún lugar recóndito de Minesota, en busca de prosperidad. Mi nombre se lo debo a esa niña, y supongo que por eso he desarrollado una personalidad COCOCO.




Little House on the prairie. NBC.1973-83


En mi primera visita al especialista en PNI, me abrumaba explicarle detalles íntimos de mi vida familiar, pero cuando empezó a hacer preguntas sobre mis relaciones sexuales, tuve que inventar una excusa ridícula para salir huyendo de su consulta como una exhalación. ¿Cómo iba a confesar a un extraño que no he tenido un buen orgasmo en mi vida? Que no he podido disfrutar como debería porque con frecuencia pierdo la concentración, pensando si estaré a la altura, o imaginando que las chicas que me han antecedido son más guapas, tienen menos celulitis o saben hacer una felación mejor que yo.

Aquello me dejó noqueada, confusa, con un ataque de ansiedad que me obligó a solicitar un par de días de baja laboral. Mi energía habitual se evaporó; me sentí perdida, como si hubiera empezado a envejecer de repente. Por fortuna, Aurora acudió a mi llamada de auxilio, como el príncipe Felipe intentando liberar a su amada; según ella, solo debía aprender a decir NO.




Foto: Marijo Grass


Lo primero fue largarme de casa, y acabar con el chantaje emocional que durante tantos años me había regalado nuestra madre. Creo que también fue bueno para ella, porque la obligó a utilizar su tiempo de ocio con actividades más placenteras. No estaba enferma, todavía era joven y podía salir adelante sin mi presencia. Empecé a quedar con más gente. Para entonces ya tenía claro que Pablo no era mi alma gemela.




Foto: Marijo Grass


Poco después llegó la primavera; mi balcón se llenó de flores y mi vida empezó a parecer nueva. Decidí preparar una cena deliciosa para agradecer a mi hermana su apoyo incondicional y el haberme librado de los influjos de Maléfica. Se presentó con una tarta de NO cumpleaños y un regalo, envuelto en un precioso papel brillante y atado con un lazo. Mi sorpresa fue encontrar en el interior de la caja un vibrador de color rosa que parecía una chuche gigante. Al principio consiguió ruborizarme, después empezamos a reír y le prometí que lo disfrutaría sintiéndome como una princesa.





Dedicado a Miri; y a todas las mujeres que padecen el Síndrome de Wendy

52 comentarios:

Anusky66 dijo...

Querida JO Hoy me has tocado la fibra sensible !! me he sentido muy identificada con la protagonista. Podría decir que el sindrome de Wendy , es el resumen de mi vida en 4 palabras .

Unbesazo

Pd que gracia me han hecho las fotos de los click ,muy bien integradas en el texto

Jo Grass dijo...

ANUSKI: acabo de leer en la prensa que 100 institutos catalanes participan en el programa "No seas Manolo, no seas Maripili", impulsado por la UPF, que describen así: "El síndrome del Manolo es el que sufren los hombres que desarrollan actitudes prepotentes y agresivas por miedo al fracaso" Y "El síndrome de Maripili" es el que tienen las mujeres que deforman su identidad por miedo al rechazo en un sistema masculino". La protagonista de este relato, que presento como un caso del Síndrome de Wendy que todos conocemos, no deja de ser una Maripili en toda regla.
Hay que romper con estas etiquetas, Anusky, pero yo creo que ya estas en el camino. Un beso enorme!

Nina Maguid dijo...

La palabra madre me da tanto miedo que me confunde serlo yo también, a ver si me consigues el teléfono del terapeuta preguntón (él se lo pasaría pipa).
Gracias a ti por sacarme estas cosas a flote. Y gracias otra vez a mi amigo Pato por haberme enseñado, hace veinte años, a decir NO.
Un beso, mi espejito mágico.

Jo Grass dijo...

NINA:¿Conoces el trabajo de los PNI?
"La Terapia Regenerativa, o psiconeuroendocrinoinmunologia (PNI) es una ciencia que estudia la relación entre los diferentes sistemas del cuerpo.

Es una terapia integral, cuyo objetivo principal es equilibrar la bioquímica del cuerpo humano, teniendo en cuenta la interacción y relación de estos sistemas (nervioso, digestivo, endocrino, inmune, hepático, aparato locomotor, etc.) fomentando los mecanismos de regulación y autocuración del cuerpo humano, siempre teniendo cuenta el entorno (epigenética)"

Una amiga me contó su experiencia en su primera entrevista con un PNI para iniciar la terapia; eso fue lo que inspiró este relato. Creo que a todas las madres nos da un poco de miedo, especialmente las que pertenecemos a una generación que intenta luchar para que no se reproduzcan los patrones familiares y de conducta de nuestras madres.
besitos

Elena Lechuga dijo...

La infancia nos marca más de lo que estamos dispuestos a admitir. Pedazo de relato el tuyo, Jo!

Besazos

Nina Maguid dijo...

No conocía a los PNI pero me informaré. Casualmente, estoy diseñando un plan de integración multisoma con resultados muy alentadores. Cuando todos los niveles de existencia comunican entre sí, se produce un equilibrio sanador.
Hoy es día de sincronicidades, me voy a tomar un té a la salud de Jung :)
Gracias otra vez por todo lo que me enseñas.

Juan Carlos dijo...

grandisima la foto de la gheishaaa xDDDD
y oye..lo de lo sjuguetitos nunca viene mal.. xa dar un empujoncito en la vida o xa mejorar lo presente... espero que lo sepas por experiencia =P
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y gracias por decir que cuando hago poesia salen cosas bonitas..
xo yo soy una de cal y otra de arena.. a mi mismo me abure leer siempre de lo mismo =)
feliz finde

Aniki dijo...

Muy bueno, el post. Reconozco que me he reído por el tono que usas. En cuanto al fondo de la cuestión, bien, es complicado. El amor nos nubla los sentidos y sólo vemos lo que queremos ver.

Besos.

Angie dijo...

Bueno, bueno que tengo muchas cosas que decir... ire en orden:

Anda que no hemos caido todas y digo todas en los brazos de hombres de esos de luego te llamo, de lo siento con cena o regalo incluido, algunas los soltamos pronto, otras los conservamos para siempre pensando estupidas de nosotras que cambiaran cuando descubran lo estupendas que somos, luego un dia nosotras descubrimos lo estupendas que somos y ahi se quedan, conservados en salmuera.

Yo siempre quise ser madre... madre soltera, me parecia glamurosisimo, ademas mi madre pudo porque yo no, ahora que las cosas cambian me veo como madre acompañada que hace mas ilusion, aunque como tu, crie a mis hermanos pues estaba sumida en una personalidad cococo.

Que lo de Aurora no tiene desperdicio, ese por lo menos es un nombre "punible" mi madre que durante los ultimos dias del embarazo se estaba leyendo un libro de historia indigena y no tuvo mejor idea que ponerme de segundo nombre el de la princesa guerrera de la tribu esa... asi estamos con el nombre impronunciable que confunden con apellido en todos los estamentos oficiales.

Los bebes y sus cuidados de forma profesional me encanta, yo recien terminada la carrera preste servicios en una unidad de madres canguros lo unico que tenia que hacer era ir, quitarme la camiseta y que me pusieran una en donde iba un bebe de unos 1500 gramos para que asi, piel con piel el niño fuera recibiendo calor y fuerza y creciera, uno de los mejores voluntariados de mi vida.

Y claro esta el asunto de los jueguetes sexuales... creo que el mio es de los de Aurora... con cara de chupachups

Buen finde, y gracias por el relato.

Por cierto que la niña con la bebe es muy bonita, vaya sonrison

Juan Rodríguez Millán dijo...

Detesto a los imbéciles que no se dan cuenta y no saben valorar a la princesa que tienen tan cerca. Hace un tiempo te habría dicho que no entiendo a quienes padecen el síndrome de Wendy, pero ahora ya no, lo he visto y lo entiendo...

Genial como siempre, Jo. Porque, como siempre, le das voz a alguien que me da que no tiene nada que ver contigo y me lo creo. Felicidades.

ipodgirl dijo...

Los niños son esponjas y terminan pagando las consecuencias de nuestros actos... Pobres!
Besotes!!!

Sandra dijo...

Es que a menudo, el origen de nuestros " males" de adultos, o de ciertos comportamientos, hay que buscarlos en la infancia. Los niños son lo que ven y lo que viven, una esponja, y en base a eso desarrollan su personalidad.

A parte, el tema de ser complaciente para todos dejandote a ti en un segundo lugar, es un mal que afecta a mucha gente. Un mal que deberia tener tratamiento, no es egoismo, pero es que primero hay que mirar por uno, despues por uno otra vez, y ya despues si acaso, por el otro.

felis finde guapa.

Claire dijo...

No te imaginas lo enganchada que estaba yo a "la casa de la pradera" y posiblemente la vuelva a ver jajaja... Ahora en serio, es una pena pero por desgracia las mujeres en una gran mayoría, necesitamos que nos quieran, y hasta que encontramos a nuestra alma gemela, ó principe azúl, o a aquél con el que compartir nuestra vida, nos esforzamos en que sea uno que a todas luces no lo es, y por eso nos damos los batacazos que nos damos. Por nuestra necesidad de tener a alguien al lado. Qué desperdicio de tiempo, porque con todas esas relaciones fracasadas,se sufre, y es todo por nuestra necesidad..
Aurora es afortunada. No está tan necesitada.
Besos y buen finde.

Sonix dijo...

Me ha encantado el relato y las fotos, como siempre!
Y bueno, yo creo que no he tenido el síndrome de Wendy aunque sí las circunstancias para sufrirlo... ahora que lo pienso, hubo una temporada en que fui una Wendy de lo más tonta.
Y hay otro par de cositas en las que me reconozco pero no las diré. Ojalá siempre hubiera ahí alguien para darnos apoyo y decirnos las cosas como son.
Por cierto, si vas al Saló, avisa a ver si coincidimos ¿no?
Un beso!

pseudosocióloga dijo...

Joerrr, ¿todo esto es verdad?.Lo primero que me choca es tu edad, te creia más mayor, por tu madurez en anteriores entradas.
Lo segundo, las hermanas pequeñas sieeeeeempre tienen razón respecto a nuestros novios, si te dice que no lo vale es que no lo vale.
Y tercero si admites todo eso es que vas por buen camino, y ya sabes : para poder querer a los demás hay que empezar por uno mismo.Y ya llegará el hombre que consiga que te relajes lo suficiente para disfrutar.

LadySuchard dijo...

Definitivamente en este mundo hay hombres muy imbeciles y mujeres que no ven o no quieren ver actitudes como esta, una lástima. El relato me ha encantado Jo, como siempre fascinante tu capacidad para meterte en la piel del personaje.
Un fuerte abrazo

Cantares dijo...

La vida es muy compleja, demasiado.
Ser muy cococo ayuda a los demás pero desgasta
Besos

Adriana dijo...

Siempre aparece una amiga o una hermana para darte ese empujoncito o abrirte los ojos ante actos, que si tú misma vieras desde fuera, te sorprenderías de que no reaccionaras. No conocía el síndrome de Wendy como tal, pero si sus síntomas y creo que todas hemos pasado por eso en algún momento de nuestra vida. Me encantó guapa. Besos.

Anna ( blog princesa) dijo...

Cierto JO¡¡¡ este relato me ha hecho sentirme más humana, mal real y cercana al mundo, a las cosas y sueños cotidianos.
Especialmente me han hecho rememorar cosas olvidadas.
Felicidades y gracias por este ratito tan bueno.

Besos

Lola Mariné dijo...

Un buen retrato psicológico de un tipo de personalidad muy habitual, sobretodo entre las mujeres.
Menos mal que hay un happy end con consolador y todo, jajaja.
Besos

Jo Grass dijo...

ELENA LECHUGA: estoy convencida. la experiencia que vivimos en la infancia deja secuelas, buenas o malas pero están ahí.
Besos

NINA: muy interesante ese plan Nina. El trabajo que hacen los especialistas en PNI también me parece muy integrador!
Besitos

Jo Grass dijo...

JUAN CARLOS: los juguetes muy bien; y jugar uno mismo y conocerse bien también, jajaja
*Si te sale buena poesía cuando sacas al hombre romántico que llevas dentro

ANIKI: es cierto que el amor nubla los sentidos como dices: lo importante es que no te anules para agradar al otro.
Bienvenida a esta cocina literaria!!

Jo Grass dijo...

ANGIE: la gente no cambia; algunos evolucionan pero no siempre de la forma adecuada; lo jodido es soportar una relación que no te llena o un tío que no sabe valorar lo estupenda que eres, jajaja
La niña de las fotos con el bebé es mi hija, pero más peque!
Mil gracias por tu interesante aportación!
besitos

JUAN: lamentablemente hay muchos de esos, que no saben apreciar a quien tienen al lado. El personaje no tiene nada que ver conmigo pero quería poner voz a mujeres que necesitan que se las oiga.
besos y buen finde

Jo Grass dijo...

IPODGIRL: el oficio más dificil es educar un niño; y para traerlo al mundo nadie te exige ninguna preparación, así que hay que intentar hacerlo lo mejor posible porque puedes condicionar su vida de adulto!!

SANDRA: yo también creo que la infancia te marca y condiciona aspectos de la personallidad. Lo que me entristece es que haya tantas mujeres estupendas e independientes que dejen de serlo en cuanto se lían con alguien.
Felíz finde para tí también!

Jo Grass dijo...

CLAIRE: creo que muchas de nosotras vimos La casa de la "llorera", jajaja Tenemos que aprender a evitar hombres tóxicos en nuestras vidas. A veces nos desesperamos porque el tío ideal no aparece pero, no hay que conformarse con un sucedáneo por temor a la soledad, ni dejar de ser nosotras mismas.
besitos

SONIX: me alegra que te haya gustado y las fotos también!
Supongo que todas guardamos algún episodio en nuestras vidas, por leve que sea en el que nos hemos sentido un poco wendys!!
ya te aviso de lo del Salón!

Jo Grass dijo...

PSEUDOSOCIÓLOGA: creía que ya te había dicho que todo el contenido de este blog es ficción; lo que pasa es que suelo escribir en 1ª persona y lo que me inspira es la realidad, y wendys conozco unas cuantas!!! El tema de fondo de todos mis relatos son las complejas relaciones humanas!

LADYSUCHARD: no sé la cantidad de hom,bres imbéciles que hay pero si me asusta la cantidad de mujeres que se niegan a reconocer su realidad, o no hacen nada para cambiarla, a pesar de sentirse insatisfechas, por temor al abandono o la soledad.

Jo Grass dijo...

CANTARES: tú lo has dicho: la vida es compleja pero las relaciones lo son más; por eso me gusta escribir sobre esto; me parece un tema inagotable.
besitos y buen finde

ADRIANA: por fortuna, le he regalado a esta wendy el personaje de la hermana para que le quite la venda de los ojos. Puede que resulte radical porque Aurora es la otra cara de la moneda , pero pensé que con un fuerte contraste se entendería mejor

Jo Grass dijo...

ANNA: qué bueno, Anna. Me gusta que mis relatos de ficción resulten humanos, cercanos y verosímiles.
besitos

LOLA MARINÉ: ya sabes que necesito que haya un Happy End, jajaja. Para finales aciagos ya está la vida diaria!
besotes

Marisa dijo...

La educación infantil, los valores que nos transmiten a esas edades, incluso lo que vemos, observamos y nos empapamos con ello en el entorno familiar, es absolutamente condicionante para la vida adulta.
Tanto pedagogos como psicólogos, están de acuerdo en esto. A veces estos posos son beneficiosos, pero en otros casos en un duro lastre que se arrastra casi toda la vida. No es fácil cambiar aquellas actitudes, filosofías y valores con los que te han educado en una edad donde todo lo que tu cerebro recibe lo tatúa para siempre en tu ser. Se pueden modificar conductas, pero no es tarea fácil, nada fácil.

Interesantísima tu entrada de hoy, Jo, reflexionar sobre los condicionamientos de nuestro actual comportamiento, indagando en la base de nuestros primeros años de conocimiento del mundo, es la clave para avanzar, mejorar y cambiar aquello que no nos gusta de nuestra conducta.
Genial tu entrada.

Un beso y buen fin de semana.

Jo Grass dijo...

MARISA: no sabes cuánto me emociona tu comentario, porque es exáctamente la reflexión que daba vueltas en mi cabeza cuando decidí escribir el otro día este relato. Y no estaba muy segura de que hubiera conseguido que se entendiera esa idea. A mí me gusta que la lectura me emocione, me divierta, me entretenga, pero sobre todo que me permita pensar, reflexionar sobre la vida y el comportamiento humano. Como soy aprendíz de escritora, nunca tengo del todo claro si he conseguido transmitir las ideas a través de una historia ficticia, así que te agradezco muchísimo que lo hayas explicado tan bién!
Requetebesos. Felíz finde!

VAN dijo...

Mira si estoy ñoña que me has arrancado unas lágrimas! yo no creo tener ni haber tenido el síndrome de Wendy, pero si algún otro que me ha impedido disfrutar muchas cosas... Es tan difícil ser una buena hija, una buena hermana, una buena pareja... Me ha gustado mucho como siempre! (mi frase final no cambia nunca :))
Muchas gracias por el link que me has dejado!! ;)
Pasa un fantástico finde!!
xoxoxo

Jo Grass dijo...

VAN: bueno, que conste que no era mi intención arrancar lágrimas. De lo que me doy cuenta es que los temas que trato siempre son dramáticos, aunque el tono no lo sea en absoluto. Me alegra muchísimo que te haya gustado, y espero que el video que te he dejado también!
Besitos

Stanley Kowalski dijo...

Creo que esta vez has escrito en torno a una de las palabras mas caras para cualquier ser humano: Madre. Un escrito donde quedan de manifiesto un cúmulo de sentimientos y emociones. Muy bueno! Las imágenes de una ternura infinita y algunas muy retro. Fantásticas!

Un placer visitarte, como siempre.

BESOTES HERMOSA Y QUE PASES UN FINDE FANTÁSTICO!!!

Montse dijo...

Jo , tu relato es muy bueno, me ha hecho recordar cuando era niña y nació mi hermana Noemi, fue mi muñequita de carne y huesos. Tambien hay hombres que estan ciegos y no valoran lo que tienen buscando otras sensaciónes en la vida.Los consejos de la hermana son muy buenos,al menos en el relato le abren los ojos a Laura, ya que hay muchas Lauras, sumisas y entregadas a quien no las merecen. Y lo dl vibrador muy bueno, jejejeej. Besitos.

Lola dijo...

¿Cuantas Wendys existen en el mundo! Pierden su tiempo y su vida al lado de los peterpanes que también abundan. Tu y yo los conocemos muy bien.
La relación entre las dos hermanas me ha gustado. Me ha recordado muchas cosas.
Marijo, sigue, sigue y sigue.
Un besito de Lola

Jo Grass dijo...

STANLEY: lo que está claro es la enorme influencia que tiene una madre sobre sus hijos, tanto positiva como negativa, y el poso que deja en tu vida de adulto.
Gracias por referirte a las fotos una vez más, Stan!
Un besote enorme

MONTSE:ner una buena hermana es un tesoro. Yo tengo tres a los que adoro, con los que compartí una infancia llena de juegos y cariño.
Lo de las mujeres sumisas me parece tremendo y me da mucha pena.
besitos, guapa!

Jo Grass dijo...

LOLA:hemos hablado bastante de esto, verdad, Lola? hasta tengo una novela que trata el tema, jajaja
Me alegra que te haya gustado. Yo me siento privilegiada, mi hermana es sensacional y me ha apoyado siempre en todo!
besitos para tí también!

SK dijo...

Pues apúntate otra Wendy a tu lista, vivo con Peter pan y me acabo de mudar (como bien sabes) al País de Nunca Jamás.
La verdad es que yo tengo tanto de Wendy como de Peter Pan...
Besotes!!

Jo Grass dijo...

SK: pues a ver si practicas más el Peterpanismo, que hacer de Wendy es un tostón. Creo que todas hemos caído. Yo también me siento un híbrido. Llevo toda la vida intentando asesinar a la Wendy que llevo dentro para que no tenga ningún protagonismo en mi vida. jajaja

DANYGIRL dijo...

Yo tengo el síndrome... que le vamos a hacer, no puedo quitarlo, aunque lo intente.

ayxagirona dijo...

Moltes vegades penses que els problemes quotidians són per culpa d'una mateixa, la inseguretat es la principal culpable d'aquestes sensacions i nomès amb el temps i amb una mica de valentia és pot superar. Las fotos dels clicks corresponen a alguna feina que els hi has fet ¿?? Trovo extraordinàries las perspectives que tenen¡¡ Petons des de la Costa Brava.

Jo Grass dijo...

DANYGIRL: lo importante es dejar que no te lastime. Me alegra encontrarte de nuevo por aqui, guapa.

AYXA: es cierto que la inseguridad puede ser causa de infinidad de problemas que solo una misma puede resolver. Los clicks están pillados al azar a través de un escaparate!
Petons des de BCN

AMBER LAKE dijo...

Interesante tema el que tratas, Jo, y muy bien expresado por la boca de la protagonista. Creo que por la educación que hemos recibido (al menos las mujeres de mi generación) muchas tenemos más o menos desarrollado el síndrome de Wendy, y que la forma de superarlo es convencernos de que para querer a los demás como se merecen debemos empezar por querernos a nosotras mismas.
Un beso.

Jo Grass dijo...

AMBER LAKE: creo que esa es la única solución; si no empezamos por querernos nosotras mismas no podemos ofrecer calidad en el amor.
Besitos y muchas gracias por tus palabras.

Lamardestrellas dijo...

Lo que más me gusta es el final, el contenido... y la foto :)

pseudosocióloga dijo...

Tienes toda la razón, me lo habías dicho, pero en los comentarios me he despistado¿y no tienes desdoblamientos de personalidad?....mmmmmm....lo de relatar en primera persona algo que no te ha sucedido siempre me ha parecido raro, cuando menos, difícil.

Crispy♥ dijo...

cuánta gente hay así!! Sobretodo mujeres...y parte de la culpa la tienen esas princesas de los cuentos tradicionales que se pasan el día limpiando esperando a que venga el principe de turno a sacarles las castañas del fuego! Pero si nosotras podemos con todo y mas!(me has sacado mi lado feminista oye) has leido "la cenicienta que no queria comer perdices?" :)

Nocivo dijo...

Una historia muy tierna y como siempre un personaje central sólido y cercano. Me ha gustado mucho su evolución, ya era hora que pensará un poco en si misma.

Leo Mercado dijo...

Tu relato, por todo lo que significa, es sencillamente genial.
Un abrazo enorme desde cerca de la cordillera.

Jo Grass dijo...

LAMARDEESTRELLAS: supongo que no puedo evitar el happy end!!

PSEUDOSOCIOLOGA: me resulta más fácil escribir desde el punto de vista del personaje. De esa forma puedo introducirme en su cabeza y expresar mejor sus anhelos!

Jo Grass dijo...

CRISPY: yo también creo que la saturación de cuentos clásicos de princesas que leímos en nuestra infancia nos ha afectado seriamente.
Sí que conozco ese relato. La ilustradora estudió en mi facultad y hace tiempo me lo remitió una colega de su clase. Muy bueno!!!, jajaja

SR. NOCIVO: la verdad es que necesito redimir a mis personajes o darles una nueva oportunidad para sanar su vida. No puedo evitarlo, me gustan las historias esperanzadoras, jaja. Me alegra que te haya gustado!

Jo Grass dijo...

LEO: qué alegría encontrarte por aquí, mi admirado poeta! Mil gracias por tus palabras.
Otro abrazo para tí!