18 de febrero de 2010

CITAS HORRIBLES II. LA EDAD DEL PAVO. Segunda Parte.


Foto: Marijo Grass


Una actividad frecuente durante la pubertad era pasar más tiempo en la calle que en casa jugando con tu pandilla o charlando de nuestras cosas en un banco del parque, y si no había presencia masculina deshojando la margarita: repartiéndonos los proyectos de novio como si fueran bolsas de pipas. Cuando aparecían los chicos siempre proponían jugar a: churro, media manga, mangotero o beso, atrevido o verdad. En el primer caso se armaban dos grupos elegidos por los cabecillas. A continuación estos se jugaban a cara o cruz la posición más ventajosa para saltar gritando: ¡churro vaaaaa! sobre la barrera que formaba el otro equipo agachado, con sus cabezas entre las piernas del que estaba delante. Una vez colocado el primer grupo sobre el segundo uno gritaba: ¡Churro, mediamanga o mangotero!, que correspondía a la posición en que se sujetaba el brazo. Si los que estaban cabeza abajo acertaban se invertían las posiciones, si se caía la barrera de mulas se volvía a empezar.


Ahora que lo recuerdo no le encuentro la gracia pero supongo que, desde el punto de vista de la revolución hormonal que sufríamos, era perfecto para toquetear.





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En cuanto al juego de beso, atrevido o verdad, no era más que otra versión con intención similar: sentados en círculo y siguiendo un orden debías hacer una elección. En el primer caso te mandaban besar al chico más feo e impopular del grupo, pero si alguna amiga conocía tus anhelos por uno de los presentes te regalaba la oportunidad de cumplir tu fantasía en público y, seguramente, el que todos se percataran al observar el sonrojado del pavo que se instalaba en tu rostro. Si se trataba de “atrevido”, la prueba consistía en llamar ¡imbécil! al guardia urbano de la esquina o escalar un árbol próximo. En el asunto de la “verdad” se prodigaban más mentiras, y si era una chica quien formulaba la pregunta el tema se mantenía igual:


¿Verdad que te gusta fulanito?

¿Verdad que zutanito te ha pedido salir con él?

¿Verdad que te gusta el novio de menganita?


No creo que fuéramos muy conscientes pero era evidente que el mundo giraba en torno a nuestro más reciente descubrimiento: la atracción por el sexo opuesto.





Foto: Marijo Grass



Por aquél entonces yo seguía creyendo que NO podía competir con las guapas oficiales del grupo; tampoco me importaba demasiado porque el no andar detrás y delante de ellos pavoneándome, sumado a mi carácter entusiasta y alegre, me garantizó un lugar vetado al resto de las chicas: me convertí en el único ejemplar femenino que podía acceder a sus reuniones. Es más, empezaron a utilizarme como paño de lágrimas cuando las cosas no marchaban bien con ellas: también necesitaban la otra versión; así que todos me contaban sus neuras mientras yo escuchaba con suma atención y les proporcionaba mi punto de vista. Aquello fue un training estupendo para adquirir habilidades en el trato con los chicos, pero también generó envidias y malos rollos con aquellas que interpretaron que yo ligaba con todos y les arrebataba el éxito que protagonizaban en sus sueños.





Foto: Marijo Grass


FRAN nunca formó parte de mi pandilla, él vivía en la ciudad y los grupos solían formarse con amigos del parque o del colegio. El Conservatorio de Música y Danza congregaba a gente con un interés artístico pero sin ningún lazo externo y no tuvimos la oportunidad de ampliar nuestra relación hasta que me instalé en casa de mi abuela.


Llevábamos bailando dos años en la misma clase, con él como único bailarín masculino: objeto de trifulca constante para tenerlo de pareja en el espectáculo de final de curso. Sin haber cruzado más de tres frases el destino lo puso en mi camino para empezar un vínculo que duraría mucho tiempo.





Foto: Marijo Grass


Todo empezó el día de nuestra exhibición, que se celebraba en un teatro de verdad, un par de meses después de mi undécimo aniversario. Era el momento más excitante del año porque la función era pública, se anunciaba en prensa y también en la radio y, ¡por fin nos subíamos a un escenario! Nosotras bailábamos dos veces: una con el grupo de Clásico y otra con el de Contemporáneo. FRAN, además, participaba junto a otro niño, de la clase de claqué, en el número de los mayores que cerraba el espectáculo, pero le tocaba salir a escena solo durante un par de minutos, y eso le tenía muy preocupado. Las chicas estábamos eufóricas una vez nos habíamos vestido y maquillado; matábamos el nerviosismo en el camerino comiendo sin parar y canturreando.





Foto: Marijo Grass



Cuando llegó el momento de salir a escena todo salió como habíamos planeado, si exceptuamos que Marga se equivocó un par de veces y casi choca conmigo, y Sole perdió una zapatilla que salió despedida hacia el público volando, pero nos aplaudieron muchísimo y regresamos al backstage triunfantes. Todas se marcharon corriendo a ver el resto de la función desde el patio de butacas, en un palco que nos habían reservado, pero yo me quedé por allí pululando, porque ese trasiego de gente entrando y saliendo me parecía más excitante, y así aprendía otras cosas, como el trabajo de los técnicos o del regidor, que parecía estar al borde del infarto.


Se acercaba el final y con ello la actuación de FRAN como solista; fue entonces cuando reparé en él tirado sobre una alacena de atrezzo detrás del escenario. Su aspecto demacrado me recordaba al niño lobo de la Familia Monster, que dormía en un armario y adoraba los extraños experimentos de su abuelo, en una serie de televisión muy antigua que le encantaba a mis hermanos. Me acerqué con cierto sigilo, y una vez frente a él le regalé una sonrisa más grande que la de un payaso de circo.


¡Hey!, ¿qué haces aquí tirado?





Foto: Marijo Grass


Levantó la vista hacia mí con lentitud y me ofreció una expresión de pánico.


¡Vamos! Tienes que prepararte. Muévete un poco. Deberías hacer el calentamiento.


ÉL continuaba petrificado, regalándome una mirada de perrito asustado pero sin abrir la boca ni mover un músculo de su anatomía, como si fuera un objeto más entre lo que había allí tirado.


— Le he dicho a mi hermana que va a alucinar cuando vea las piruetas que haces en este número. ¡Es lo mejor de todo el espectáculo!


En aquél instante sus ojos vidriosos se empezaron a abrir como unas alas de mariposa a punto de iniciar el vuelo.


¿Tú crees?— me interrogó, empezando a soltar la tensión que lo oprimía.

¡Pues claro! Además, ¡te salen genial!— le respondí jubilosa.

He olvidado la coreografía— afirmó a continuación, recuperando la tensión que lo invadía.

¡Qué dices, hombre! Eso es imposible. En cuanto escuches la música saldrá ella sola. Tú déjate llevar y pásalo tan bien como en clase, ¡y ya está!


Le hablé tan convencida que al estirar de su brazo para que saliera de allí no ofreció resistencia. Unos minutos más tarde, sin necesidad de empujarlo, estaba preparado. Esa era mi intención si no conseguía reacción alguna, pero lo hizo: superó su pánico escénico y brilló con luz propia y, a partir de aquél momento, nos hicimos amigos.



Foto: Marijo Grass


Como me había instalado en la ciudad, en casa de mi abuela, empezamos a quedar con frecuencia y a llamarnos por teléfono para comentar la serie de la tele que estábamos viendo a cada rato. A él le gustaba Starsky & Hutch y a mí Los ángeles de Charlie, pero ambos coincidíamos en nuestra predilección por El coche fantástico y Miami Vice. Le encantaba el Ford Torino rojo con una larga raya blanca de los detectives que casi siempre conducía Starsky. Yo quería ser un ángel, embarcarme en misiones arriesgadas resolviendo secuestros o asesinatos, y siempre me identificaba con el personaje de Kelly, interpretado por Jaclyn Smith, porque sumaba las características de las otras dos: Sabrina, que era la lista, y Jill que hacía de guapa. En el caso de Knight Rider estaban claros los papeles: FRAN hacía de Michael Knight y yo de Bonnie, que era la eficiente mecánica de KITT: el coche fantástico, con el que defendía a los más débiles de las injusticias de los malos; igual que Sonny Crockett y su compañero Ricardo Tubss, aunque a él le ponía un poco nervioso el teniente Castillo: el personaje de Edward James Olmos.

FRAN siempre decía que un tío de su edad no podía tener tanto acné en el rostro, que si le ocurriera a él le daría un soponcio. Yo le daba la razón porque entonces no existía Geli de Mora o Corporación Dermoestética, y ni soñando imaginabas que semejante desgracia pudiera tener solución. Ahí estaba el teniente Castillo en la serie de moda para confirmarlo, condenado a hacer papeles de duro o de malo y sin la guapa de turno a su lado.



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FRAN me enseñó a hacer piruetas en la playa, que estaba muy cerca de nuestra escuela de danza. Me ayudaba con los deberes de mates y yo le hacía los trabajos de plástica. Mi abuela, que era muy moderna, le dejaba quedarse a dormir en casa, siempre que aguantáramos sus batallitas hasta altas horas de la madrugada durante el fin de semana. También nos hacía bizcochos para merendar y nos invitaba al teatro, a ver los musicales que le gustaban y disfrutar de la compañía de su nieta y su amigo, que ya tenía adoptado.





Foto: Marijo Grass



Parecíamos hermanos bien avenidos, pero no tardó en ocurrir lo inevitable: sin darme cuenta me fui enamorando, aunque nunca me atreví a confesarlo. Él confiaba plenamente en mí e incluso me hablaba de las chicas de su clase que le gustaban, y que no le hacían el menor caso. Yo pensaba que las otras no eran importantes, al fin y al cabo era mi amigo y pasaba más tiempo a mi lado. Siempre me daba un cálido abrazo cuando nos encontrábamos, se reía conmigo, me consolaba si me habían castigado, recordaba todas las cosas que me gustaban y a menudo me sorprendía regalándome un rotulador bonito o invitándome a un helado.



Foto: Marijo Grass


Un día llegó a mi casa con una noticia fatal que nos dejó desolados: a su padre lo habían trasladado. Se mudaban a un pueblo a 30 kilómetros de distancia y eso suponía una enorme traba en nuestra amistad, cultivada con esmero durante los últimos dos años. En aquellos tiempos no resultaba fácil moverse con el insuficiente transporte público y, además, éramos muy jóvenes para disfrutar de un vehículo propio o prestado, así que aquello resultó tan dramático como un golpe de estado.


A pesar de todo, nunca perdimos el contacto, aunque a veces pasaban dos meses sin poder visitarnos. Cada uno empezó a tener nuevos mejores amigos pero ninguno de los dos consiguió con otros el grado de complicidad que habíamos alcanzado.


Yo también dejé la danza para concentrarme en mis clases de piano; el Conservatorio me proporcionaba amigos de diferentes edades, procedentes de lugares lejanos, que mantenían entretenido mi temperamento curioso, pero yo seguía soñando con FRAN casi a diario.


Llegó el día de mi examen de grado; como en el caso de los bailarines, el concierto se realizaba con público en el teatro. Me dio vergüenza llamarlo, estaba demasiado nerviosa y no quería que su presencia incrementara ese estado. Tampoco deseaba crearle un problema si no encontraba transporte, y yo me obsesionaba pensando que era una excusa porque para él ya no era importante. Pero mi abuela sí lo hizo, convenciendo a su padre para que le diera permiso, y éste accedió si lo acompañaba su primo. Y allí se presentaron ambos. Él estaba radiante, ni siquiera lo recordaba tan guapo.





Foto: Marijo Grass


Se abalanzó sobre mí con la misma sonrisa que años atrás yo le había regalado, y me dio un abrazo tan sincero que me sentí como una princesa Disney cuando aparece su príncipe soñado, raudo y veloz , para librarla de la bruja mala y sus hechizos, porque así debían terminar los cuentos, felices y comiendo perdices, aunque a nosotros nos gustaban más los helados.


¡Estás guapísima!— fue lo primero que salió de su boca—. ¡Tengo algo muy importante que decirte!— acertó a exclamar con cierto grado de turbación en el rostro.


Lo único que consiguió fue aumentar mi nerviosismo porque pensé que aquello, por fin, iba a ser una declaración. En un instante lo imaginé tras el concierto confesando que me echaba mucho de menos, que soñaba conmigo y quería ser más que un amigo; quería salir conmigo, tener una relación.


¡He olvidado la partitura y tengo que tocar de memoria!— acerté a exclamar presa del pánico y la excitación.

¡Eso es imposible! Deja que tus dedos se deslicen sobre el teclado, siente la música en tu corazón, y entonces saldrán los acordes por arte de magia, porque están dentro de ti, ahora juegan con tu emoción.


Entonces me apartó el pelo de la cara y me besó. En realidad sólo rozó mis labios pero fue suficiente para descargar toda la tensión: había soñado tantas veces y durante tanto tiempo con aquella imagen que casi me desmayo de la impresión.


Y salí a escena. Los focos no me dejaban ver más que un par de filas del patio de butacas. Todo parecía más íntimo y en mi cabeza surgieron las notas como por arte de magia, porque en aquella sala sólo estábamos él y yo. Por lo visto olvidé un fragmento de una pieza de Eric Satie pero sólo se dio cuenta mi profesor, y como le regalé una interpretación tan apasionada ni siquiera lo tuvo en cuenta y también me felicitó. Después de los últimos acordes se hizo un silencio sepulcral pero, inmediatamente, la gente se puso a aplaudir con entusiasmo, incluso escuché algunos ¡Bravos! Supongo que eran colegas y familia, que hubieran gritado de igual modo aunque mi actuación hubiera sido un completo fracaso.


Yo quería salir de allí cuanto antes; recuperar a FRAN y desaparecer en su caballo principesco hasta traspasar la línea del horizonte. Y así fue, al principio. Esperó paciente hasta que conseguí salir del teatro, y como habíamos hecho tantas veces nos fuimos a la playa corriendo y nos compramos un helado.


Deseaba compartir mi éxito con él porque ni siquiera creía que fuera mío. Sin su magia nunca lo hubiera conseguido, de eso estaba segura y , en aquél momento, me encontraba dispuesta a sellar aquél día tan importante de mi vida con una declaración de amor.


Estuvimos charlando y riendo atropelladamente durante un buen rato. ÉL me cogía de la cintura con frecuencia y me abrazaba con la misma naturalidad que yo veía en las parejas de novios. De pronto se puso frente a mí y, sujetándome por los hombros y esbozando una gran sonrisa, exclamó:


¡ESTOY ENAMORADO!


Casi pierdo de nuevo el sentido. Mis ojos se dilataron hasta el infinito. ¡Me sentía en el paraíso! Mi cabeza daba vueltas sobre la memoria, proyectándome a cámara rápida los grandes momentos que habíamos pasado juntos. La sonrisa no me cabía en el rostro y estaba haciendo un esfuerzo titánico por no empezar a gritar mi felicidad allí mismo.


Se llama Carlota. ¡Estoy deseando que la conozcas!





Foto: Marijo Grass


Sentí una bala atravesando mi corazón y enmudecí de repente, pero antes me dio tiempo a articular la última frase que saldría de mi boca en los tres meses siguientes:


¡¡¡OLVÍDATE DE MÍ!!!


Si hubiera visto la película de Michel Gondry, que no se había rodado todavía, me hubiera ido directamente adonde pudieran borrar mis recuerdos. Aquél flirteo a ritmo lento jamás se convirtió en romance, como aseguraba Billy Wilder; para mí fue como si hubiera asistido a su funeral, y os aseguro que me costó meses enterrarlo y recuperarme de semejante desengaño.



Foto: Marijo Grass

CONTINUARÁ

46 comentarios:

Montse dijo...

Nos hacemos ilusiones cuando nos gusta alguien, y parece que este por ti, y cuando te das cuenta de que no és así, se te cae el mundo encima. Te entiendo, me he enamorado varias veces de jovencita, y he tenido muchas desilusiones, y con el tiempo se borraron, pero cuando una és adulta, , se enamora, y te rompen el corazón ,esa herida no cicatriza .Besos.

La Señorita Estropajo dijo...

Ains... Mira que no escarmientas, que siempre te pasara lo mismo con tus mejorisimos amigos del mundo...

Tengo que ponerme al dia, nena, pero lo tuyo siempre es grande cuando vengo... Aunque cuentes la historia mas sencilla del mundo sabras hacerla memorable...

Un besote, reina mora!

ElTiempoPerdido dijo...

Bueno, no sé cuál será la carga autobiográfica del texto, lo cierto es que realmente no importa en absoluto para hacer un comentario. Ha estado bien, entretenido! ;) aunque deberías descansar.

Oye, por cierto, conoces Bubok? creo que te puede venir bien, un amigo mío ha vendido un montón de libros ahí. Lánzate mujer, sé que puede llegar a convertirse en una pesadez lo de la escritura teniendo que hacer tantísimas cosas que son las que realmente dan de comer (o deberían hacerlo) y encima teniendo una hija... al final acabamos tomándolo como un hobbie... pero prueba con esta web, ¿qué pierdes? ;-)

Gracias por mostrarte tan próxima desde el principio, eres un encanto.

Un abrazo,
Dani

LadySuchard dijo...

Me encanta este pequeño espacio que has creado me resulta emocionante leer lo que escribes y al mismo tiempo me llena de recuerdos y me traen a la mente sentimientos tan parecidos que tenía a esa edad.
Muchas felicidades. Besos

Juan Rodríguez Millán dijo...

Se intuía el final cruel y no sólo por formar parte de esta colección de citas horribles... Qué malas son a veces las ilusiones que nos creamos... y qué diferente se ven las cosas cuando esas ilusiones se cumplen, ¿verdad...?

¿Te das cuenta de que siempre nos dejas a todos preguntándonos cuánto hay de ti en los relatos que escribes? A mí se me ocurren pocos elogios más claros que éste. Nos enganchas, nos metes en la piel de tu personaje. Como cada jueves, chapeau.

Jo Grass dijo...

MONTSE: estoy contigo: los desengaños amorosos de la pubertad o adolescencia son mucho más fáciles de superar que aquellos que suceden en la edad adulta, porque estos últimos sí dejan huella.
Besitos

LA SEÑORITA ESTROPAJO: lo mejor de haber vivido plenamente, incluidos los sinsabores, es la cantidad de inspiración que reportan para plasmarla en cualquier disciplina creativa, jajaja
Besotes

EL TIEMPO PERDIDO: estuve mirando lo de Bubok las pasadas Navidades. Es una opción pero, todavía no me he puesto en serio a mover los manuscritos. Supongo que el blog me sirve para adquirir el oficio y el currículum literario que no tengo pero, no se´, jamás pensé que sería capaz de escribir ficción ( una mujer tras una cámara), ni que me llegara a divertir tanto. Si soy capaz de entretener a la gente que me lee, me pondré el turbo y a ver qué sucede. El sueño no es la publicación en sí; mi sueño es entretener al mundo y poder vivir de ello.

Me encanta que te preocupes por mí, y más ahora que continúo con este virus de la gripe que me tiene hecha unos zorros!!

LADY SUCHARD:Ay, guapa, cómo me satisface traer recuerdos y ternura a tu memoria. Me hace felíz que disfrutes leyéndome. Regresa cuando quieras y considérate en tu casa.
Un besote

JUAN: hoy, que estoy superfloja por el gripazo y eso me hace ver el mundo gris, necesitaba leer un comentario como el que me dejas.
Mil gracias, resultas más efectivo que la tonelada de ibuprofeno que llevo puesta.
Requetebesos

el arte de sentir dijo...

a ver jajaja, el churro mediamanga mangotero no llegó a mi pubertad como todo se queda con el paso del tiempo.
El coche de la cuarta foto le está dando a otro ahora ¿Quien a quién? xD
Ahora en serio, que lásima el primer amor y que no fuera correspondido, que lastima la ilusion, que lastima los sueños, pero más lástima da que no pensara en esa genial amistad

ElTiempoPerdido dijo...

Bueno, no te preocupes, poco a poco. Yo en lo que pueda ayudarte aquí me tienes, ahora te paso mi email por privado, que no me gusta ponerlo en público. Soy un tío de aproximación lenta jajajaja ;). Siempre es bueno tener a un compañero/a de hobbie, aunque sea a cientos de kilómetros de distancia. Hablamos.

Daniel.

Girl From Lebanon dijo...

Cuando te rompen el corazón así, no se olvida tan facilmente...por mucho tiempo que pase...

Bss!!!

Zoe Miho dijo...

Gracias por pasarte!!! xxx

Sandra dijo...

Ostras me acuerdo del churro, mediamanga, mangotero jajaj que bueno!, hoy en día ya no se juega a esas cosas, que pena.

Lo del beso nosotros le llamabamos verdad o consecuencia. Madre mia que inocencia mas grande la de aquellos años.

Que dificil es escuchar de su boca que le gusta otra, eso no tiene edad, porque duele igual a los 10 años que a los 30. Y que malamente te tuviste que sentir, ufffff telita.

A evr como acaba la cosa, que espero que bien!.

Feliz finde guapa.

ayxagirona dijo...

Jo li hagués atonyinat una de bona i després em clavaría de riure (per no plorar) davant d’ell… i li diría: “Que et moqui la iaia, brètol” … aaaaix que a gust m’he quedat. Com sempre no se si és veritat o ficció, però em sembla una història extraordinaria, ets boníssima ¡¡¡ Molts petons des de la Costa Brava.

Manuela dijo...

como siempre, qué buena historia, y es que en la amistad hombre mujer nunca me ha convencido, o se cuela uno o se cuela el otro, desconfío de ese tipo de relaciones aunque pueden ser muy sugerentes y divertidas, es decir que me encanta mantenerlas pero quizá por la tensión que pueden generar que no deja de tener su morbo, pero jamás será como la amistad con alguien de tu sexo -en el entendido de que las de tu sexo no te atraigan, que hoy hay que aclararlo todo-... y yo jugaba a la botella, tú no? esa que rodaba y rodaba y tenías que besar al que le tocaba...

ampa dijo...

OOOOOOOOOOOOOHHHHHHHHHHHHH que bonita historia!!! De momento un final no muy alegre...pero seguro que ese Fran y tú os volvereís a encontrar en las continuaciones....

Sr Nocivo dijo...

Me imaginaba el final, más que nada por lo de "citas horribles" pero es un historia tan tierna... es verdad, como te dicen en uno de los comentarios, que según creces las heridas del corazón tardan más en cicatrizar, pero las que vives en la niñez y en la adolescencia se recuerdan con cariño.

Me has recordado los juego con los que disfrutábamos cuando los chicos y las chicas nos atrevíamos a jugar juntos jejeje. Con ciertas edades somos muy pill@s y juegos como "El conejo de la suerte" o "San Valentin" forman parte de nuestra educación emocional e incluso sexual ¿no?.

Lola Mariné dijo...

¡Ay, los amores adolescentes!
Y lo que se sufre.
Yo me enamoré de un chico que era gay, nunca lo ocultó, pero yo, ingenua de mi, creía que podría "reconvertirlo", jeje.

ROCK´N ROLL OUTLAW dijo...

Preciosa historia. Yo por cierto, me quedaba con Debon, del Coche Fantástico, así que supongo que era un niño bastante disfuncional...
Me alegra leer tu blog, y te agradezco que te hayas pasado por el mio.

¡Un abrazo!

Claire dijo...

¡¡Pobrecita!! menudo chafón más grande; y más después del beso. Por lo menos, la desilusión llegó después de la actuación que fue un éxito... En el fondo el problema es que las niñas-chicas-mujeres nos ilusionamos demasiado y somos muy soñadoras y luego pasa lo que pasa... ¡¡tonto Fran!! :-)
Un abrazo y que pases un feliz fin de semana.

Jo Grass dijo...

EL ARTE DE SENTIR: El coche de la foto forma parte de la metáfora, jajaja
Eso es lo peor: enamorarse de un amigo y acabar perdiendo esa bonita amistad.

EL TIEMPO PERDIDO: Dani, si me envías algo al correo del blog me avisas porque nunca recuerdo que lo tengo. Mil besos

GIRL FROM LEBANON:creo que las chicas, en general, nos cuesta más superar los desengaños amorosos.

ZOE MIHO: gracias a tí.

SANDRA: me he enterado que el juego de churro, mediamanga, mangotero también se practicaba en algunos países de Latinoamérica. Y yo que pensaba que era un asunto que no trascendía la provincia de Alicante, jajaj

AYXAGIRONA: supongo que las reacciones de una niña de 13 años son imprevisibles y dependen mucho del momento.
petons reina

Jo Grass dijo...

MANUELA: a mí me ha costado entenderlo pero reconozco que cuando era niña tenía más amigos que amigas, con el tiempo se acaban invirtiendo los términos.
Creo que el juego de beso, atrevido, verdad también se hacía girando una botella. Me alegra que te haya gustado el relato.

AMPA: el final no podía ser alegre porque esto es un MEME de citas horribles, pero en cuanto lo termine recupero mi vena humorística y vuelvo a escribir con ironía pero con happy end.

SR NOCIVO: pues sí, esto va de citas horribles pero como esta se sitúa en la Edad del Pavo tenía que resultar tierna.
No conozco el juego del conejo de la suerte ni el de San Valentín pero con semejantes nombres imagino que también iban ligados a la revolución hormonal de tu época, jajaja

LOLA MARINÉ: qué tontas e ingenuas hemos sido siempre las chicas creyendo que podíamos cambiar a los tíos!!

ROCK´N ROLL OUTLAW: sí que me parece raro que te identificaras con Debon pero bueno, cada cual con su fantasía, jajaja me encanta encontrarte por aquí. He empezado a leerte y me ha fascinado todo, especialmente tu erudición en temas musicales. Tengo que ponerme al día en tu casa.
Un fuerte abrazo, guapo.

CLAIRE: Eso sí era importante, que el chasco no le estropeara la actuación, resultaría demasiado dramático.
Tienes razón, las chicas siempre nos ilusionamos más de la cuenta y luego el desengaño nos hunde.
Buen finde guapísima.

ElTiempoPerdido dijo...

ok, te aviso que tienes algo en el correo del blog, quedas avisada pues!!

Sr Nocivo dijo...

Pues sí, esos juegos estaban ligados a la revolución hormonal de esas edades jejejeje. En el conejo de la suerte nos poniamos en corro con las manos juntas pero con las palmas hacia arriba, con tu mano derecha le dabas una palmada a la mano derecha de quien tuvieras a tu izquierda y así sucesivamente hasta que terminaba la canción. Entonces a quien le había tocado le daba un beso a quien quisiera o a quien eligiéramos entre todo.
San Valentín era como jugar a pillar, pero cuando el que pagaba iba a cogerte podías gritar "San Valentín", entonces no podía pillarte, pero no podías moverte hasta que alguien te daba un beso. Como puede ver los de mi edad eramos la antesala de la "alegría" que hay ahora XD.

Sergio L. dijo...

Joe, cuando descubres que no eres correspondido es un rollo.. sobre todo a esas edades!!
me ha gustado mucho la entrada!!
^^

Jo Grass dijo...

DANI: vale, ahora voy a verlo.

SR NOCIVO: si ya sabía yo que todo iba encaminado a lo mismo: besuqueo, toqueteo o alegría pal cuerpo, jajaja Supongo que ahora van al grano y se lían unos con otros y se intercambian como los cromos, Supongo que es otra época pero, en la nuestra la emoción de los preliminares y el montaje tan historiado para llamar la atención de alguien resultaba más creativo, jajaja

SERGIO: un rollo total. Menos mal que las neuras a esas edades se superan rápido. A rey muerto, rey puesto, que decía mi abuela, jajaja

Jo Grass dijo...

DANI: no he recibido nada en el correo del blog. Bueno, ya lo miraré esta noche que tengo salir volando. Besos. Felíz sábado

Oliver dijo...

Me ha encantado tu blog. me ha llamado la atención el título y he entrado para curiosear. Muy buena narración!!! Muy entretenido.
Saludos

Perfectamente imperfecta dijo...

HOla!! me ha gustado mucho tu blog!!

estas historias suelen pasar jeje

ElTiempoPerdido dijo...

joder, pues pensé que lo hice bien... mándame tú uno a milcosasquesentir@gmail.com y te respondo con mi mail

(te lo mandé a setehapasadoelarroz@gmail.com)

en fin...
saludos friend

Leo Mercado dijo...

Ufffff... Salvando algunos detalles, por lo demás, particulares, creo que la cuestión reaviva una llaga en mi costado, que al parecer tengo aun abierta.
Espero por más...
Besos

Noemí Pastor dijo...

A ese juego de la ilustración lo llamábamos en Bilbao chorro-morro-pico-tallo-qué. Con distinto nombre, también lo aprovechaban los chicos para sobarnos bien.

acoolgirl dijo...

Aysss estos hombres!! Lo que no entiendo es por qué le dió un semibeso en los labios si estaba enamorado de otra!! Muy mal, esas cosas no se hacen, no se dan ilusiones para luego romperlas de un plumazo... pero bueno, en la adolescencia pasan esas cosas, se confunde mucho todo.

Un besitooo

Lola dijo...

Me dejas admirada cada vez que te leo!! En mi próxima vida quiero escribir como tu.
De verdad que los maldeamores de las niñas son horribles, te crees que se ha acabado el mundo. Los chicos son de otra manera , sufren, pero menos. O a lo mejor no.
Un besazo y sigue. Lola

Amparo dijo...

cada vez que paso por aqui y te leo, me quedo con ganas de más, niña me apasiona como escribes, increible, plas plas plas.

Adrianina dijo...

Triste e inesperado final, pero la vida es así y hasta de estas amarguras se aprende. Las primeras desiluciones duelen y mucho, llegando a pensar que es fin del mundo.
De todos modos antes nos "avivábamos" de más grandes, jaja, ahora las chicas vienen muy rapiditas.
Y que cierto lo que dice El tiempo perdido, yo nunca consigo nadie que comparta mi hobbie, armar puzzles enormes, lo aprecian nada más, pero paciencia nadie tiene, con lo terapútico que es...

Quería decirte que tus fotos son muy delicadas, sobre todo las de nenas.

Bsos Marijo, buen comienzo de semana.;-)

Adriana dijo...

Una narración preciosa y entretenida con unas excelentes fotos que la acompañan. Con respecto a la historia, sólo un tio, tiene tan poca sensibilidad y mano izquierda, no me creo que él ni siquiera imaginaba que tú sentías algo, menuda agonía no tenerle y peor aún no olvidarlo.
Repito tus fotos muy acertadas. Ni te imaginas las ganas que tengo de tener tu libro entre mis manos ¡¡¡
Besos.

Jo Grass dijo...

OLIVER: bienvenido!!! regresa cuando quieras. Me alegra que hayas pasado un rato entretenido leyéndome.

PERFECTAMENTE IMPERFECTA: bienvenida tú también. el menú de esta cocina cambia los jueves!

EL TIEMPO PERDIDO. Dani, no te preocupes. Esta noche te envío el mail.

LEO MERCADO: Hola grandísimo poeta. No quiero avivar ninguna llaga!!! El amor adolescente tiene cura, afortunadamente!

NOEMÍ: ¡qué fuerte! yo siempre pensé que era un juego local!!

ACOOLGIRL: a los 13 años no se pueden exigir razones para hacer lo que se hace, sçimplemente se hace, jajaja

besitos

Jo Grass dijo...

LOLA: mi queridísima Lola. Tus palabras de aliento me emocionan. Yo no creo que los chicos, a esa edad, vivan igual los desengaños ( por lo que llevo observando durante toda mi vida). Requetebesos.

AMPARO: nena, qué pena que no seas editora y me eches un capote, ole y ole, pero tus aplausos me emocionan igual o más. Que me leas y disfrutes es un regalo de lujo asiático. Besotes

ADRIANINA: el final debía ser fatal porque era una cita horrible, snif. Es verdad que las niñas de ahora se "avivan" mucho antes, jajaja
Me encanta que te gusten las fotos. Felíz semana para tí también.

ADRIANA: gracias, reina. A ver si consigo publicar algo antes de jubilarme!!!

Besitos, guapa

Doña María dijo...

Lo que yo he sacado en claro después de leer tu relato ha sido:
Ese Fran era un lelo.
Tú eras una niña del Renacimiento: bailabas, tocabas el piano, ¿qué más talentos tenías, hija?
Tu abuela era una mujer extraordinaria. Mira que dejar que un chico durmiera en su casa...

ElTiempoPerdido dijo...

hola wapa, estoy liado con mi novela y estoy encontrando algunas dificultades para el cambio de narrador, de primera a tercera persona, no consigo hacerlo de una manera suave y ágil, sin tropezones, que resulte natural. ¿Conoces algún autor que haga cambios de perspectiva narrativa y de narrador conservando la riqueza literaria?

Saludetes

Jo Grass dijo...

DOÑA MARÍA: el personaje de Fran tenía que ser un lelo necesariamente por no quedarse con esa niña tan estupenda, aunque yo solo invento sus cualidades para ampliar el contraste, jaja A mí el personaje que me fascina de verdad es el suyo.

Un abrazo

EL TIEMPO PERDIDO: hola rey, ¿qué tipo de novela estás escribiendo' A ver si te puedo ayudar pero sabes que yo escribo desde la intuición. Te envío un mail y lo hablamos con calma

María dijo...

No sé por qué intuía el final... que pena. Siempre nos hacemos ilusiones y a mí por lo menos no me sale nunca. Me ha gustado mucho tu post.
Un beso!

LA VANE dijo...

Me has hecho volver atras unos 20 años. Que tiempos aquellos... que de palos nos llevamos siendo tan inocentes. Espero que mi hijo no se lleve todos los palos que me llevé yo en su dia. Me has traido un recuerdo a la memoria que ya tenia desterrado...

Olga dijo...

Yo creo que los desengaños amorosos de la adolescencia aunque se olvidan más fácilmente, te marcan. Y mientras los sufres crees que nunca vas a encontrar lo que buscas.

Jo Grass dijo...

MARÍA: ese esl nuestro mayor problema, que nos hacemos demasiadas ilusiones siempre. Y no parece que hayamos aprendido la lección, aunque la edad del pavo nos quede ya muy lejos!

LA VANE: espero que los recuerdos no fueran muy malos, como mínimo que hayan quedado en tu memoria con cierto cariño. No sé si los chicos viven estas cosas igual. Mi impresión es que no. Y yo sufro pensando que mi hija de 9 años, pronto estará en esa tesitura e irremediablemente lo pasará fatal, pero todas lo hemos superado así que supongo que tampoco está tan mal.

OLGA: supongo que nos marcan pero dudo que nos ayuden a no caer en lo mismo. El enamoramiento es algo que se escapa por completo a la razón. No puedes controlar lo que te sucede, sólo vivirlo intensamente. De otra forma tampoco le veo la gracia.

Bienvenida a mi humilde cocina literaria, regresa cuando quieras.

LadyMarian dijo...

Ay! Cómo duelen esas cosas! Qué desilusión! Me acaba de doler a mí ahora mientras te leía.
Y lo peor es que pasa el tiempo y las personas nos seguimos desilusionando. Me imagino que es señal de que estamos vivos. Para que haya deslilusión, antes tiene que haber existido la ilusión.

Me encantó tu relato! Las dos partes son buenísimas y yo no sé si esto ha sucedido pero para mí es como si realmente fuera así.


TE FELICITO!!
Besos

Jo Grass dijo...

LADY MARIAN: tienes razón. Las desilusiones que uno sufre en la vida no indican más que una está viva. Me encanta que se perciba en el texto esos sentimientos tan tremendos que, para una niña de 13 años como la protagonista al final del relato, son algo tremendo.
Menos mal que estamos preparados para seguir adelante aunque otro tipo de desilusiones nos acechen y tengamos que superarlas también.